viernes, 22 de enero de 2016

caminos y carrerasas

De carrerasas y caminos. Las vías pecuarias en Orpesa.-
A cuenta del difícil brete en que, como consecuencia de un trabajo escolar, un niño ha colocado a su padre y abuelo al preguntarles por la relación entre carrerasa y camino, me veo en la precisión de tratar de matizar como algo diferente a lo que a la mente de la mayoría le parece ser casi acepciones idénticas solo que con distintas anchuras. Para mí no son equivalentes por más que su uso para transitar coincida y aun salvando matices de camino (herradura, de cabra, carretero, de sirga, senda, vereda, asfaltado, carretera o autovía y autopista)  La confusión viene del uso de la carrerasa como camino tanto por personas como el ganado y también por el agua como cauce ocasional y, eso, en un mundo que solo conoce al ganado como bandeja de carnicería es difícil de explicarle cuando hay todo un vocabulario de connotaciones que guardan relación con las vías de comunicación.
Carreraza no es superlativo de Carrera ni tiene que ver con carreta o carretada, tampoco guarda estricta relación con carretera o camino sino que es tosca castellanización de un valencianismo, Carreraça o Carrerassa, cosas que a pesar de que el Diccionario Normativo Valenciano lo da por camino secundario derivado de un camino principal; en realidad yo entiendo que aquí en Orpesa si  hablamos de carrerasa , por más que sea camino tosco reservado al ganado, el vocablo describe algo que en Cataluña se suele llamar Riera o Rambla que en diccionario español se nos explica cómo lecho natural de las  aguas pluviales, entendiendo como tal el suelo por donde el agua de lluvia discurre cuando se acumula en cantidad. O sea, como camino seco es un cauce creado por el agua en su viaje natural de escorrentía siguiendo la ley natural de pasar de lo alto a lo bajo buscando salida al mar
Con la intención de ayudar al niño e ilustrar a su maestro, les cedo un artículo de Sucedió en Oropesa IV sobre las existentes en Orpesa del XIX que casi han desaparecido del terreno por ese eufemismo al que llaman suelo desarrollado toda esa turba de urbanistas y demás gente.

Las vías pecuarias: Cañada, Cordel y Vereda. Las coladas de realengo.

Vía pecuaria es camino de trashumancia para el ganado en su busca de pasto, y son rutas consideradas bienes de dominio público
  Si en Castilla hablar de toda esta red viaria ganadera es hablar de la Mesta, en Valencia esta trashumancia fue protagonizada, a escala menor de distancias, por los pastores de Aragón “bajando al Reino” en busca de pastos invernales por el litoral valenciano, con parecidas guardas legales para asegurar el transito del ganado por entre las comarcas y localidades, para ir a ellas y moverse dentro de ellas por itinerario preciso y deslindado, salvaguardado de la intrusión voraz de ser roturadas por labradores locales apropiándoselas o su desaparición por abandono, marcándose escrupulosamente anchuras y enlaces dentro de cada localidad.

    Al margen de un escrito municipal oropesino de 1846, que nos mide en pasos las distancias, hay unas notas a lápiz de 1929 que señala equivalencias legales Cañada= 73 metros, Cordel: 37,5 m. y Vereda 20 m.; son las anchuras legales de los caminos reservados al paso de ganado al que habría que añadir la colada de menor anchura y los abrevaderos y reposaderos (descansadero o majada), a veces se habla de galiana, trochas y colmenares, como voces que fueron más de uso castellano que aragonés-valenciano en el Medievo, cuando se les llamaba camí ramader, camí de bestiar o de herbatge (pastos) y aun estos vocablos específicos variaban en particularismo local, si bien generalizándose el vocablo más extendido de assagador  o azagador (de ir el ganado en zaga caminando uno tras otro)  como nombre propio valenciano para ese fin de nombrar la vía pecuaria, hasta la unificación peninsular de las leyes que adopta la terminología de la Mesta y se generaliza por toda España los distintos nombres y normas castellanas al uso.

Con el tiempo coexistirán estos nombres en cartografía a modo de reliquia, bien sea como nombre de calle o antigua vereda con tramo integrado en vial urbano.

Año 1846.- Expediente de deslinde de Carrerasas[1] del ayuntamiento de Oropesa.-

   Motivado por una Orden del Jefe Político provincial[2] (Gobernador Civil) que obliga a realizar una actualización de las cañadas pecuarias y que justifica diciendo en Orden B.O.P nº 26: “siendo indispensable para la prosperidad de la ganadería el que los azagadores, cordeles abrevaderos y demás servidumbre primarias se mantengan en el estado que según la ley deben tener…”
   El ayuntamiento de Oropesa compuesto por José Albella, Alcalde, Vicente Bort, teniente de Alcalde, Miguel Borrás, Vicente Casañ, Jaime Ortiz, regidores, y Salvador Vidal, síndico, se reúne en 12 de septiembre de 1846 y nombra una comisión municipal, la cual, junto a dos peritos nombrados al efecto, Jaime Tárrega y Tomás Ripollés (menor), cumplimentará la orden gubernativa. (Documento conservado en A.M.O.)
  Tras un Bando del Pregonero Vicente Tallarda para los propietarios foráneos de Benicasim que estuvieren afectados, se inicia el día 18 un recorrido por todos los caminos pecuarios del término municipal de Oropesa describiendo su anchura, los mojones (en documento siempre son llamados fitas[3])  que se encuentran cada cierta distancia a ambos lados y, colocando algunos nuevos, los sitúan y describen; también relacionan el punto inicial y su trazado con sus intersecciones en cruce de caminos o de otras carrerasas.
Se relacionan en el expediente las siguientes vías pecuarias:   
ü Carrerasa de la Didota.- (ignoramos significado del nombre que suponemos bien pudiera ser aumentativo de Dida o Nodriza) de amplitud 25 pasos empieza por la carretera vieja (camino medieval que aun hoy sigue con ese nombre aunque la actual carretera nacional recorre desde el XVIII otro trazado distinto y más al oeste)  y se colocaron nuevas fitas o mojones a ambas partes, tras recorrer 220 pasos hacia el mar; después al sobrepasar el camino de la Torre de la Sal se pusieron otras 2 fitas y a 184 pasos se encontraron con las 2 fitas ya existentes que señalaban el Realengo del Mar[4].
ü Carrerasa del Señor.- (aquí Señor se refiere al Barón de Oropesa) de amplitud 25 pasos tiene colocadas 2 fitas al pie del tosalet (montañita) ; a 210 pasos hacia el huerto del Señor otras 2 fitas, sigue 2 más a 200 pasos y 145 pasos adelante una de las dos existentes consiste en una señal (+) marcada sobre la esquina de una pared, se colocan 2 nuevas especificando que una se coloca bajo un algarrobo negro en la propiedad de Domingo Eixau y otra en el garroferal del Señor; el itinerario cruza con un camino al que llama de los pozos de cal y porcar marcándolo con 4 fitas que por el lado del palmeral o redondas de la villa llegara a la carretera real que está enfrente de la posada del Excmo. Conde de Cervellón, advirtiendo que desde el camino de los pozos de cal y porcar hay una redonda de 24 pasos llamada los (sic) Clots[5] de la moruna (a veces se lee morera y en un caso de otra copia parece poner muixtera) y sigue la carrerasa entre la carretera real y castillo y palmerales del cementerio.
  A la altura de ese cementerio hoy desaparecido, que estaba en el pinar actual del parque frente al actual cuartel de la Guardia Civil, la carrerasa del Señor se bifurca, de un lado por la derecha, atravesando la carretera real, donde existían 4 fitas, dos marcando la entrada del pueblo y otras dos señalando entrada a una carrerasa que llama de Mulet (posiblemente apellido de algún propietario) y sigue con anchura de 25 pasos hasta llegar a la montaña.

El tramo de la izquierda se introduce bordeando el entonces cementerio en la carrerasa Barranquet y sigue por ese barranco[6] hasta llegar a una propiedad que llama heredad de Vicente Llorens.
ü Paso desde el Barranquet al Forat de Caragol.- empieza con 2 fitas a orilla del Barranquet, fita en orilla del camino que baja al Mar y forma redonda de la Villa y se une con el camino que sale de la Villa hacia el pozo de Porcar.
ü Redonda Chuabellus (sic por el actual pozo de xuvellus o chuvellús) hay 60 pasos desde el pozo a la riba , heredad de Francisco Bellido hacia abajo del barranco 22 pasos y del pozo a heredad de Bautista Escuder 38, entremedio
ü Fitada del Realengo del mar que empieza del cabo del término con Cabanes.-  En Didota  a 60 pasos del mar se dan unas fitas en propiedades que marcan un camino a orilla de playa que llega a Morro de Gos y de ahí pasando por el tosalet de San José a Torre del Rey y la playa siempre siguiendo el borde del litoral.
MontañetaSJose JPG
  En imagen la cañada Realengo vista desde la montaña de San José a principios del XX, antes de colmarse de edificios.

ü Realengo de mar que empieza en la carretera real a Benicasim.-
Hay dos fitas al pie del tosalet (montañita) y la parte del pontet (puentecillo) ante la heredad de Jaime Bellver  a 338 pasos una marca (+) y fita en roca; después va describiendo un recorrido que pasa por pie de la Torre Colomera- Renegada- Les Corones- pie montaña torre Renegada- orilla propiedad Joaquín Fabregat (la que será conocida por tener dentro de sus lindes el Mas del Dorador y Torre Paquita mucho después) y riba del Bovalar (zona comunal de pastos)
ü Redonda Pozo del Camí (camino).- como redonda, que no rotonda, suele así llamarse a cierta anchura del camino o intersección que pasa por ambos lados dejándose  en el centro al citado pozo hoy desaparecido y enterrado.
ü Mollonada (mojones) cabo del Término de Cabanes, lo que actualmente se llama la raya del terme que es la línea recta que separa Oropesa de su vecina Cabanes por el norte, cuyo deslinde ya se efectuaba allá por el siglo XIII, cuando el Obispo de Tortosa Ponce de Torrella, también llamado Poncio o Ponç de Torrella, fallecido en 1254, encargaba a Berenguer de Trago y Guillem de Berdun que repasaran y fijaran las lindes de Cabanes con Oropesa en 1245[7].
Y se nos dice que desde el realengo del mar a la carretera vieja los mojones de esa linde municipal son el centro de la carrerasa tomando 18 pasos a cada lado y municipio respectivo. Encuentran dos mojones, uno en el cruce con el camino de Oropesa a la Torre  de la Sal y otro en el cruce con la carretera vieja.
A partir de ahí el ancho de la colada es de 28 pasos (14 a cada localidad) y dice que sigue los mojones antiguos hasta el término de Benicasim lo que supone rodear a Oropesa por el oeste y cresta de la sierra hasta el sur.



[1] Valencianismo, usado en documento, de camino usado por vía agropecuaria o Azagador ( senda para el ganado)
[2] Cargo provincial nombrado por el Gobierno Nacional, en principio creado para presidir las Diputaciones Provinciales que son representativas, pasará a ser llamado Subdelegado de Fomento  que devendrá en llamarse Gobernador Civil
[3] En valenciano Fita es Hita o hito, poste o señal en función de mojón. Viene de hitar o amojonar lindes, cuyos puntos y línea también se dirá Molló o Molloná. El documento en castellano usa de vocablos valencianos por ser corriente e inteligible, dado su frecuente uso vecinal.
[4] Realengo significa terreno del Estado, aquí refiere la colada real que pasa por la orilla del mar.
[5] Clot en valenciano es hondón u hondonada del terreno. Moixera, muxera o muxtera es un serbal llamado Mostajo en Castilla y Mochera en Aragón.
[6] La carrerasa es el propio cauce de ese barranco y en 1945 recibe nombre Vereda de Peret (Pedrito) según Catastro.
[7] En 1279 se hará un nuevo deslinde por conflictos con Benicasim .ACA. Reg. 42, fol. 224

sábado, 12 de diciembre de 2015

La bajada al llano de Orpesa

Las cosas no suceden por azar ni casualidad, tienen su propia dinámica y razón de ser aunque a veces los mismos protagonistas se explican lo ocurrido atribuyéndolo a razones que si no son verdad, no son al menos toda la verdad, ni la razón última de las cosas. Vengo a decirlo por cuanto que en 1962 cuando se decidió construir un edificio para local del nuevo ayuntamiento en la calle Leoncio Serrano  se nos dice  que la decisión se basaba en el auge turístico por esa obstinación orpesina en referirlo todo a eso del veraneo temporero sin saber que en realidad esa bajada del Consistorio al llano era simple y llanamente el culminar un proceso evolutivo urbano iniciado ya hacía medio siglo de traslación al llano de la vieja villa amurallada que no acababa de cuajar por el retardo institucional en aceptarlo. Tal vez fuera cierto que la dificultad de acceso y desplazamiento les hacia  incómoda toda gestión a los foráneos y que el aumento de asuntos y tramites municipales que ese fenómeno turístico provocaba fuera causa de debatir la conveniencia de un nuevo local más idóneo y espacioso pero lo cierto es que su traslado al punto que se realizó era obligado de tiempo atrás, desde que el eje neurálgico de la Villa se había desplazado al llano siguiendo las calles que enlazaban Carretera y Estación poblándose el llano como casco urbano residencial. Desde 1570/ 1589 cuando se amuralla un recinto para repoblar, quedaba Orpesa cerrada por 3 puertas constreñida en una montañita, con calles estrechas en vericuetos empinados sin áreas libres ni espacios para la relación social y convivencial del vecindario. Solo se alteró en parte cuando en 1865 se vio la necesidad de añadir un camino de enlace a la Estación de ferrocarril pero no fue por crecimiento ni expansión sino por comunicación. Cuando en el XX Oropesa crece y se expande por el llano primero lo hace su gente y después la vida oficial que se resite a abandonar el casco viejo siendo que la vida comunal ya se hacia abajo: Escuelas en el 31, Ayuntamiento en el 62; Iglesia en 
  A lo largo del XIX, en su segunda mitad,  las necesidades defensivas de las ciudades parecen hacer obsoleto el amurallamiento medieval y se les tiene a las murallas como corsé asfixiante, con sus puertas y accesos limitados,  pues, con razón, piensan que obstaculizan las necesidades expansivas de crecimiento y desarrollo industrial urbano.
   En 1840 Barcelona, 1865 Valencia, los ayuntamientos derribaban sus murallas buscando una expansión urbana y aparece una Ley del Ensanche (29 jun. 1864) para  crecimiento de las poblaciones, posibilitando el edificar en extramuros por particulares, pero en Oropesa este crecimiento era superfluo pues no había gran masa de vecinos, aun quedaba espacio en su interior amurallado y no había necesidad de bajar al llano, ni siquiera a la carretera que pasaba por sus pies.
  La vía férrea creada en 1865 se quedó sin estación de parada ni apeadero y solo en 1886, cuando se construyó esta estación, se plantearía la necesidad de comunicar el pueblo y la estación. Pero se habla de crear caminos de enlace no de urbanizar zonas.
  La realidad del XIX es que municipalmente apenas se planteaba otra cosa urbanística que conceder permiso para edificar en un solar vacío, de los existentes dentro de la Villa y sus muros. En 1906 Severino Gimeno Claret elevaba instancia para ampliar su posesión al terreno sobrante de la vía pública en la C/ Cárcel solicitando unos 40 palmos de largo y anchura tantos como sean los que abrazan la que tiene el Horno llamado de Severino. El ayuntamiento acoge con agrado esta petición pues se dice “por ver negocio municipal si el resto de los vecinos pide lo mismo” AMO. AP.43, fol. 29r.
En realidad se trataba de ocupar un espacio en desnivel sin provecho que ampliaba las traseras de unas casas como se observa por la falta de puertas a un lado mientras que las del otro son puertas abiertas en la muralla para edificar extramuros en la ladera inmediata. 

  Un siglo después, sobre 1910, ese callejero y esos nombres son reflejados por Sarthou Carreres en un plano de población de su obra Geografía Provincial de Castellón  y Oropesa sigue encerrada en su muralla con apenas el ensanche de una calle sin acabar  hacia la carretera y un pequeño caserío a la orilla de esa carretera[1].    En rigor había dos razones por las que fue innecesario el derribar las murallas: Uno, porque se le habían adosado casas a ambos lados de sus paredes formando cuerpo entre sí  con la muralla y, otro, porque estando el recinto amurallado sobre un fuerte escarpe de la montaña era inútil derribar lo que no permitiría el acceso al llano por su escarpada ladera.
   Fue la necesidad de enlace con la carretera primero y la estación de ferrocarril después, lo que determinó que entre casas y patios o almacenes anexos se crearan calles sobre los caminos de enlace, entre el pueblo y estos puntos, pero la vida oficial y comunal perduraba dentro del caserío amurallado.

En los 20 al 30 del XX se hablará de una zona del ensanche donde se ubicaran las escuelas urbanizando poco más de 2 nuevas calles con 2 transversales interiores. Ahí se colocaron las escuelas municipales en el lugar que hoy ocupa el mastodóntico Edificio consistorial actual. El eje fue la que se llamó calle Leoncio Serrano y dio ocasión a enlazar carretera y estación en un proyecto futuro que se frustró por la guerra.
  Tras la guerra civil se retoma la expansión urbana pero ya hacia la estación del ferrocarril, alrededor de la avenida que se llamaría del Generalísimo, este crecimiento tardaría décadas en culminar y la tónica general fue erigir casas de una planta y patios almacenes anexos.
 Oropesa pasaría al llano para auto encerrarse entre nuevas murallas: El Barranco- La vía férrea y la Carretera Nacional que le ciñen y nunca supo resolver el embrollo de sus salidas y entradas, ni desliar la madeja en el irresuelto vericueto de las comunicaciones zonales entre sus puntos.
La muralla no se derruye porque esta embutida entre las casas, difuminada y desdibujada por ambos lados del muro debido a su denso adosado de viviendas al lienzo, por lo que apenas es perceptible hoy en día sus tramos. 
Las únicas actuaciones sobre ella se reducen a abrirle dos boquetes para propiciar dos salidas: Una en la esquina noroeste de la muralla y al pie del castillo, se trata de la zona donde se ubicaban corrales para el ganado y para dar salida a la calle de Arriba hubo que expropiar alguna casa para ello, abriéndose una calle en pendiente terraplenada hacia la llamada Punta de les Roques (actual Plaza de Toros) sin que su nuevo uso influyera en el secular y tradicional acceso (calle Moncofá) que existía desde la carretera hacia el pueblo proveniente de Castellón.

El otro boquete se sitúa en la esquina sureste de la muralla, al final de la calle San Antonio o de la Cárcel, pretendiendo dar salida hacia los lavaderos, ubicados en la hoy llamada Plaza de la Constitución y por aquel tiempo se le conocía como la Alameda, y esto obligaría a una gran escalinata para superar el desnivel que hay entre esta brecha y el llano. De ahí el popular nombre de Les Escaletes con el que se conoce ese tramo hoy remodelado en intrincados rellanos, cuando siempre fue una larguísima rampa de peldaños.
Además del impacto sicológico de abrir salidas en los cuatro puntos esquinados de la muralla ninguno, de estos dos nuevos accesos al recinto amurallado, tuvo gran trascendencia futura para la vida vecinal ante sus características de difícil uso y tránsito.
Recuerdo del Ayuntamiento de Oropesa del XX en el periodo1962-2012, hoy derribado por la piqueta: .-
 El viejo ayuntamiento de siempre,  La Casa de la Vila, desde siglos atrás, de cuando Orpesa solo era lo que cabía y existía dentro de su muralla, apenas era una estrecha casita de una planta, una más de las que componían la calle de la Pelota sin más boato ni lujo que una simple morada con pocas habitaciones y ni siquiera era el centro de la Villa pues quedaba esquinada, sita un poco a trasmano de la placita de la Iglesia la cual por uso en conmemoraciones religiosas o festivas como centro de reunión vecinal era apenas un rellano triangular; la única explanada disponible para actos colectivos festeros como el Ball de Plaça  además de los religiosos conmemorativos.  En 1927 se inaugura en extramuros un edificio como local de reunión social: La Sociedad Instructiva Recreativa y, a su pie, a escasa distancia fue donde en 1962 con encomiable acierto y determinación, a pesar de sus escasos medios y recursos financieros y humanos, el entonces alcalde Secundino Claret Eixau acomete esa traslación de local que es relevante no tanto por el hecho en sí sino por cuanto que supone la consolidación del antiguo ensanche como nuevo centro de población y es entonces cuando el actual pueblo propiamente dicho se diferencia de lo antiguo, si bien ahormándose nuevamente entre la carretera y la vía férrea por lo que no acabará de resolver su laberinto urbano complicándose sus enlaces, entradas y salidas en comunicación zonal .  
Andamos mezclando conceptos de Progreso y Prosperidad a cuenta del derribo cuando son solo casos de evolución y cambio en adaptación a nuevas circunstancias y necesidades





[1] Estaba tan asumido la identidad de la Villa con su muralla que por aquel entonces los habitantes al pie del castillo radicados alrededor de la carretera decían “ir al pueblo” al recorrer el pequeño tramo que les separaba del casco urbano. Luego se hablaría de Pueblo por extensión a lo urbano existente entre la carretera y la vía férrea por contraposición a la zona playera.