El año de la Marmota orpesina.-
Ayer hubo futbol
televisado a partir de las 0000h., y en la casa de al lado una comunidad vecinal brasileña, que está aquí buscándose el pan por
motivo de emigración laboral, en hinchada familiar celebraba con aullidos los
goles o jugadas de su selección saliendo al balcón en desaforado griterío
ininteligible y lanzando soflamas al vacio silencioso de la calle.
Me desperté sobresaltado
varias veces y bien está que nazca la alegría entrando tanto en la casa del
pobre como en la del rico, pero recordé aquello del opio del pueblo como una cita de antaño pensando en la religión
pero que hoy se da como euforizante anestésico de la gente para subirse la auto estima
con el futbol, como si el honor patrio colectivo y la fortuna personal de cada
uno fuera unido al resultado de un partido en atávica lucha tribal.
Entre este trastorno del sueño y el del día anterior ya
llevo 2 noches de mal descansar. Es el cansino sino del verano para quienes vivimos todo el año en un fatal destino de obligatorio servicio y prevalencia al residente de paso vacacional. Si esta entrada del ruido exterior nocturno en
mi domicilio fue puntual y ocasional que no pasó del final del partido; la
noche anterior se repitió bajo un evento
llamado II fin de semana que es
exactamente lo mismo que el año pasado se llamó I fin de semana;
El asunto es de chiste y de lloro: una supuesta asociación juvenil sin ánimo de lucro programa cena de sobaquillo con disco móvil, usando para ello instalaciones públicas y oficiales, por lo que el ayuntamiento se coloca en el cartel como patrocinador. La palabra patrocina significa defender, amparar, proteger, favorecer y también dar apoyo o financiar una actividad. O sea, que para el año que viene madrugaré antes que ellos y solicitaré lo mismo para celebrar mi santo con mis invitados. Seguramente lo denegaran o pagaré tasas por usar instalaciones comunales.
El asunto es de chiste y de lloro: una supuesta asociación juvenil sin ánimo de lucro programa cena de sobaquillo con disco móvil, usando para ello instalaciones públicas y oficiales, por lo que el ayuntamiento se coloca en el cartel como patrocinador. La palabra patrocina significa defender, amparar, proteger, favorecer y también dar apoyo o financiar una actividad. O sea, que para el año que viene madrugaré antes que ellos y solicitaré lo mismo para celebrar mi santo con mis invitados. Seguramente lo denegaran o pagaré tasas por usar instalaciones comunales.
Cierto
es que, mejorando lo pasado, salvo episodios de estridencia, esta vez el volumen de sonido fue atemperado y dentro
de la crueldad a que nos tienen acostumbrados en esta parte del pueblo que no
en zonas VIP de la misma localidad; fue acotado el horario sin abusar en demasía- aunque en la vecindad hay quien debía madrugar
al día siguiente-, y no sobra señalar que para el aforo de asistencia en
concurrencia que se veía les sobraba con el primer cuarto de hora para saludarse e irse a
su casa; otra cosa no anecdótica por molesta es que su gusto musical pasa por un exasperante
bum-bum-bum-bum de ritmo de fondo, dominando la melodía como una constante, que le hace
dormir a uno marcando el paso cerebralmente en su habitación.
Esto no da para otra cosa que repetir ceremonia anual de la
marmota como el guión ese Groundhog day
de la película ídem (en España más
acertadamente titulada Atrapado en el
tiempo) en el que uno se despertaba para empezar exactamente el día
igual que el día anterior, misma fecha, mismo lugar, mismo final, mismo vuelta
a empezar en un bucle temporal sin final ni salida aparente.
En esto del I+D local no se sale del sobaquillo y del
bum-bum-bum-bum musical con reparto gratuito de vituallas hasta agotar existencias, quizá habrá que decir que sea “lo que más
convenga” al personal pero este calendario de festejar con baile verbena San
Juan-San Pedro y... toda ocasión de santoral que nos parezca añadir por fiesta oficiosa local para tener todo el año ocupado con carteles anunciadores, es enredar la vida y la sociedad en una coartada lúdica seguida de otra sin descansar y en esa línea litúrgica habrá que extenderlo a San Cucufate, Dionisio
Areopagita o Simeón el Estilita, antes de que alguien se lo pida para celebrar a Melkart o Ishtar, pues ya se sabe lo voluble de las mayorías
culturales que marcan nuestros días para conmemorar festejos locales.
¿Saben cómo y porqué salió de su maldición
el atrapado del día de la marmota y pudo pasar la hoja del calendario para avanzar en su vida?
Pues eso.

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