Despotismo sin lustre ni ilustración.-
En el siglo XVIII se acuñó la frase tópica literaria de Todo para el pueblo pero sin el pueblo
como definición del periodo llamado Despotismo
Ilustrado que, básicamente, consiste en que los gobernantes acometían
paternalistamente grandes reformas beneficiosas para sus gobernados, pero sin
contar con ellos para nada.
Aquello acabó con la guillotina como colofón final, pues las
reformas a veces no bastan para colmar las necesidades ni siempre son bien
comprendidas por sus destinatarios o posibles beneficiarios. Con la Revolución
francesa se quiere invertir el sistema político y social anterior y se inventa
una nueva frase Todo para el pueblo y
por el pueblo que como toda frase tópica degenera en cliché y frase manida
de uso trivial, en vacío de contenido retorico para comodín de grandes
peroratas. Con el apellido Pueblo-Popular se han creado dictaduras o burocracias democráticas con el mismo desparpajo que las personales. Solo cambia que el dictador es un mandamás personalista o lo es el secretariado de un partido.
Pero algo hay como declaración de intenciones al menos.
Aunque este asunto de Pueblo ha dado voces como populismo, popular,
populachero, que ya hemos dicho, metidas por apellido a lo de democracia no
suele quedar muy bien parado el sistema que definen.
Aun cuando como
definición de la democracia se queda desde Lincoln en eso de Gobierno del pueblo por el pueblo y para el
pueblo. Tengo para mí que en el presente esto de del, por y para, el pueblo degenera en un solo adverbio que es contra el pueblo pues tal parece ser
contra el pueblo que se legisla y adopta toda una serie de decisiones, siempre
dolorosas nunca gozosas, en donde hemos pasado de súbditos a ciudadanos y de
estos a individuos contribuyentes y sujetos pasivos.
Contra digo, porque últimamente no hay disposición oficial que no
sea metomentodo con el individuo, coercitiva, restrictiva, sancionadora, en aumento
de carga u obligación personal, onerosa
en tributo o tasa de pago-copago o repago, y de beneficio ajeno a muy largo
plazo y de corto alcance, si es que se le puede llamar beneficioso a nada de lo
que se dispone desde arriba.
Oír
a algunos jóvenes que se postulan como relevo de futuro al hablar de política
actual, indignados pero desviados solo a poner en tela de juicio el presente, con sus propuestas de
derribo y destrucción poniendo la vista no al futuro sino anclada en ideologías del
siglo anterior con sus ideas y ensoñaciones laudatorias de tiempos pasados, es
como oír las batallitas del abuelo sin el morbo de pensar que más que mentir
exageraba y había algo más de lo que contaba que no le interesaba relatar. Al
menos el abuelo si vivió en el pasado y estos mozalbetes afrontan futuro con
recetas ya agotadas solo por su idealización. Falta madurez personal y sobran experimentos ya pasados.
Falta tiempo y sobra vida para que nos la irriten los demás.- Yo estoy harto de ver
como le llaman debate a charlotear sobre cualquier anécdota y enfrascarse en
puro cotilleo zascandil con argumentos más de fullería que de raciocinio o
reflexión. Es de
lamento que pasen los problemas sin que nadie plantee soluciones y sin que
nadie acierte siquiera a diagnosticar causas ni atisbar siquiera paliativos a
los efectos perversos de cualquier medida. No hay una sola medida que sea
resolutiva en erradicación del problema y que no vaya a remolque de quedar como
la conseja de al burro muerto cebada al rabo porque a la boca ya le es alimento
inútil.
La vida
nos va pasando y vamos viendo como nos llega el final, por separado y de uno en uno, bajo amenaza de cáncer, Alzheimer,
Parkinson, pérdida de capacidad física y mental además de económica, sin que nadie
asuma por los demás nada útil ni práctico fuera de teorizar y pontificar sobre
lo divino e ideológico.
Todo tópico político y la banal noticia en actualidad efímera de titulares del día y cuestión de telediario, deja de tener sentido cuando le llega a
uno la hora de atenderse a su propia salud y encarar la calidad personal de
vida como lo único que le interesa en su propia cuenta-atrás vital.
Sugerencias a la Autoridad pertinente.- Sin mala intención quiero ilustrar a
la clase política local de todo signo, funcionarios y asociaciones cívicas de
todo tipo y condición, que sus iniciativas no tienen por qué suponer un
incordio en mortificación vecinal.
La calle es
de todos pero especialmente de los vecinos que residen en ella. Las calles son
las venas y arterias de una población por donde discurre su vida, su relación
social y humana, el comercio y las personas, que viven el día a día yendo a
trabajar, entrando y saliendo de sus domicilios por una calle y pagando impuestos por vado, circulación e IBI sin descontarles días del año por no estar vigente su derecho en algunos días.
La calle no
es la finca municipal donde un concejal puede autorizar a cualquiera el montar cualquier paraeta o tinglado, cerrar espacios públicos por horas o
días, acotar, vallar, prohibir, limitar paso y tránsito vecinal porque así conviene al servicio de obras o colocar megafonía,
luces, paellas gigantes y churrerías, barbacoas o fritangas al aire libre, bajo
cualquier ventana agrediendo la vida familiar de u domicilio.
Tampoco es para montar títeres y cucamonas o parques de niños fuera de las plazas por entretenerles las vacaciones, colocar mercadillos o rastros y rastrillos como añadido festero suplementando o suplantando al semanal de los jueves o simplemente para tener la plantilla colocando señales y vallas, cargando y descargando tinglados y/o perseguir y multar o secuestrar vehículos, convirtiendo el aparcamiento en ilegal temporalmente ya sea por una procesión, una traca corrida o para estacionar en reservado coches oficiales en determinado acto oficial –mucho menos para un efímero acto eventual de promoción o de glamour local- porque la calle es para uso del vecindario y no para las ocurrencias municipales ni para entretener a ociosos y transeúntes en su tiempo libre; Ni siquiera es entendible su alquiler municipal para favorecer el negocio hostelero de nadie en esas terrazas entre coches aparcados sobre el asfalto, que usan por falta de acera para ponerlas.
Tampoco es para montar títeres y cucamonas o parques de niños fuera de las plazas por entretenerles las vacaciones, colocar mercadillos o rastros y rastrillos como añadido festero suplementando o suplantando al semanal de los jueves o simplemente para tener la plantilla colocando señales y vallas, cargando y descargando tinglados y/o perseguir y multar o secuestrar vehículos, convirtiendo el aparcamiento en ilegal temporalmente ya sea por una procesión, una traca corrida o para estacionar en reservado coches oficiales en determinado acto oficial –mucho menos para un efímero acto eventual de promoción o de glamour local- porque la calle es para uso del vecindario y no para las ocurrencias municipales ni para entretener a ociosos y transeúntes en su tiempo libre; Ni siquiera es entendible su alquiler municipal para favorecer el negocio hostelero de nadie en esas terrazas entre coches aparcados sobre el asfalto, que usan por falta de acera para ponerlas.
Saturar
el calendario de cosas y casetas en evento colectivo local no tiene otro efecto que impedir a los vecinos su
vida normal y gibarles descanso sin tregua hasta en sus días libres. No se puede
bloquear una población con calles peatonales vetadas y las otras acotadas por semanas, entre montar y desmontar, justo
cuando se supone va a incrementar su población y se va a necesitar el callejero simplemente para vivir y deambular y no se dinamiza nada hablándonos
de miles de asistentes que no pueden visitar eventos aparcando en lejanos
parajes del lugar, etc. etc.
La simple aglomeración de personas no es índice de éxito ni participación vecinal ni de nada que se quiera vender como de interés comunal. Hay negocios perjudicados por ser zona de eventos municipales en puentes y festivos sin interrupción.
Ya se que lo sabéis pero parece que no lo tenéis
en cuenta sin entender que algunos adultos percibimos el mundo
como superado el patio del colegio y el juego de "a tapar la calle, que no pase nadie..."
como superado el patio del colegio y el juego de "a tapar la calle, que no pase nadie..."
Se puede mejorar todo
con tal de pensar en todo y en todos, no solo es cuestión de dinero sino de saber hacer bien las cosas con el menor esfuerzo, mínima molestia e ínfimo dispendio.
con tal de pensar en todo y en todos, no solo es cuestión de dinero sino de saber hacer bien las cosas con el menor esfuerzo, mínima molestia e ínfimo dispendio.


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