domingo, 7 de diciembre de 2014

de perrerías, gatadas, zorreras y raterías

  

Gansadas y perogrulladas.- 
Que el delito no es rentable (léase y entiéndase el chanchullo, la pillería, la golfada, el tejemaneje, la trapacería, el cambalache, la picaresca, la fullería, etc. etc.), es afirmación que la realidad desmiente de continuo tanto como eso de que el criminal nunca gana o de que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. 
 No hablo del choro ni del choriceo, ni del roba gallinas o el de guante blanco, ni siquiera del corrompido en sus milongas sea preboste o mandado o mandamás aunque pinte poco, no es cosa de gente ocupada en pasar por la vida buscándosela con gallofear picando flores para no hincarla sino de un puerto de arrebatacapas donde es posible, con ratería y gatadas, medrar parasitando lo ajeno, de hacer el tuno sobre la cuerda floja de la legalidad, de jugar con ella y con la línea separadora de la estafa y el timo con las legítimas expectativas u oportunidades de lucro, de chanchullar para que prevalezca los hechos consumados sobre la reparación del daño y la restauración del bien violentado, de la impunidad y lenidad en el castigo, de las sentencias tardías y con fraude de apaño en su ejecución. De pagar para compensar pero sin el menor remordimiento ni petición de disculpa en trapisonda zorreada de quien no se arrepiente ni lamenta nada..
  Llevaban casi 30 años negándose a aceptar que no tenían la razón y más de un lustro racaneando el cumplir una sentencia. Ya es tiempo para enmendarse el estar 30 años sin ser capaces de dar ni sacar una solución a algo que fue no solo un error pues si en principio algo es fallo de buena fe, todo se convierte en abuso y tropelía cuando se sostiene contra viento y marea judicial culpando de males a quien no es la causa sino el denunciante y, en gangrena moral, presentar como un mal precisamente la sanación de un mal.   

Lo que me duele no es que se paguen los platos rotos con mis impuestos, haciéndome cómplice del remiendo sin haber propiciado el roto ni ser culpable del descosido, sino que no haya el menor reproche para nadie y todo se quede de rositas -urbi et orbe- con esa ironía de resistirse a solucionar nada y pasados casi 30 años de pleito y litigio se cambiará la legalidad para que, en el futuro, lo que se hizo antes mal pase a estar ya bien por legitimación retroactiva. Menos mal que una generación suele durar una media de 25 años y no puede contrastar eso de que no hay mal que 100 años dure.

No se obtiene Justicia salvando vericuetos con triquiñuelas por mucho que se justifique con cinismo que el remedio sale más caro que pagar un tapabocas a conformidad de todos.
Si bajamos las defensas morales pronto andaríamos tras la pancarta del todo vale con tal que aproveche a una mayoría y eso es de mal chiste como el que se ve en la viñeta contigua. 

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