domingo, 22 de febrero de 2015

La seducción del tercer ojo, el llamado ojete

Hay quien cree que el 3º ojo es el de la inteligencia con el que se ve más allá de lo que perciben los sentidos; otros, que no usan a menudo la cabeza, estiman que ese ojo está más abajo de la espalda y lo confunden con el llamado ojete que es muy necesario para vivir pero no para pensar. 

BURROCRACIA DAÑINA.- Son malos-malos de verdad pero más por torpeza que por maldad porque hasta para ser malvado hay que tener arte y habilidad para sacar provecho del daño causado. Hoy es peyorativo hablar de casta pero antes era halago en señal de calidad diferencial, ser de o tener casta era piropo de excelencia para ser cabeza; hoy habría que hablar de caspa más que de casta en la cabeza rectora del entramado socio-político pues si dentro del tarro están las neuronas pensantes (aunque fueran pocas), en la costra de pelo están esas escamas blancas que no sirven para nada.
  Expertos en no aparecer cuando hay problemas, tampoco forman parte de las soluciones y no me son necesarios para nada pero los hechos son dañinamente tozudos y deben ser reparados y, aunque me huele a chamusquina, no consta que se haya cortocircuitado la burocracia como para no contestar los razonados escritos de quienes según parece solo somos zarrapastrosos ciudadanos (siempre soslayables y exprimibles tributariamente).
El desprecio no es mutuo pues en mi caso hay agravio real, solicito reparación de daño, que no favor ni gracia, y no tengo envidia ni complejo de superioridad, tampoco muerdo la mano de lo que me da de comer por lo que lucho contra lo que sea, por el tiempo que haga falta, aun perdiendo más de lo que está en juego si ello conlleva restablecer derecho y dignidad.
O mejoramos la calidad y el nivel humano o no conseguiremos salir nunca del pozo. Entraremos en detalles antes que después PARA REGOCIJO GENERAL.

TIEMPOS QUE NO VOLVERÁN.- Fuimos antaño un paisaje antes que playa o por demás de playa con arenal que no paseos. Paisaje humano, que no humanizado, por cuanto que lo agrícola domesticaba el campo pero no lo sustituía con farolas ni calles. Mar y Montaña, Campo y Villa con gente integrada en su actividad armónica con aquel paisaje. No necesitábamos una vía abandonada de tren para pasear en fila india porque andábamos en todas direcciones.

Con acierto se le llamaba Costa de Azahar y aun recuerdo el olor que llegaba a las calles desde el campo circundante de naranjos aunque realmente su belleza se realzaba ahora en febrero con la floración del almendro que, a tonos violáceos y blancos, convertía la llanura arbolada en pradera de flores. Vino la Autopista con sus agujeros y explanadas que se convirtieron en escombreras rellenadas con detritus inmobiliario. Malgasto de suelo y sacrificio de arboles, visión de paredes y fachadas quitándose el sol de unas a otras, coches deambulando en calles desiertas, soledades en vecinal anonimato colectivo… pero aun queda algún retazo de aquellos almendros en flor que emerge justo ahora en febrero recordándonos que la naturaleza no es la jardinería en medianeras y que el paisaje no son los edificios ni los anuncios de neón. ¡Disfrútalo y asómate a verlo! Solo hay que levantar la vista y desatender el móvil y su electrónica.    

EL ENGAÑO AUTO MANTENIDO.- Seducir e ilusionar tienen por diccionario connotaciones de engaño y el engaño puede ser buscado o inducido, incluso fortuito, pero el regaño que le hago al rebaño humano es que les gusta ser engañados por comodidad para así escaparse de la realidad tozuda y no afrontarla chutándose dosis de esperanza y confianza en el cambio de sus penas por goces tan solo con que se lo hagan creer así -carismáticamente-, alguien con artes y mañas de seductor.  
 Lo de siempre, enamorarse del amor sin ver con realismo al objeto del amor tan solo por la endorfina que produce el simple hecho de estar enamorado y, en ese vapor opiáceo de felicidad, negarse a despertar del sueño que nos produce la adormidera placentera de quien tiene la atención fija solo sobre las ensoñadas bondades del  objeto amoroso, sin ver o precaver los defectos reales que todo tiene y que sin duda aparecerán al comer perdices.
Que a estas alturas de  crisis se ande buscando opiniones e ideas para la ciudad entre la ciudadanía  es merchandising electoral que no reprocho, aunque me irrita que se ande todavía deshojando margaritas en vez de plantear propuestas y rutas a seguir, que ya deberían estar debatidas y analizadas si hubiese sociedad civil pensante.

  Ofrécele a alguien un plan, racional y sostenido, para mantenimiento y remoción o reparación de viales, calles, ornato y adecentamiento de zonas y mobiliario urbano, y no te votará nadie; dile que le pondrás una farola en su acera y si lo hará. Así de simplón es el juego de las promesas y los votos, así de falaz es el carisma cuando todo se basa en un relato a la carta para ganar las encuestas y satisfacer los oídos de un personal que ve poco más allá de su alrededor. Las palabras se las lleva el viento…y los papeles también. He leído patochadas en anteriores programas electorales como la de poner instalaciones deportivas… ¡en el cauce de un barranco inundable!... Y sacaron mayoría absoluta, revalidándola después, aunque YA SE SABIA QUE nunca cumplirían esa propuesta porque todo el mundo sabe que no es el futuro lo que importa sino el presente de cada cual...

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