jueves, 26 de marzo de 2015

Sin diagnostico no hay sanación



 "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie" o “cambiar todo para que nada cambie” de la novela Il Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa
Insufrible reiteración cansina de tertulias y debates mitineros sobre las elecciones (ya  va una y aun nos quedan 3 para este mismo año) con sus político-periodistas en divagación especulativa sobre temas absurdos de liderazgos, quinielas de resultado según encuesta, hipótesis de pactos y alianzas, interpretación sociológica del voto (ganador-perdedor-castigo urna- ellos y nosotros o los unos y los otros). Son sabelotodo de hartazgo y sin sustancia intelectual. Nunca nadie habla de lo que harán o dejaran de hacer en su gestión sino de vaguedades al gusto del personal votante mezclando churras con merinas con tal de no afrontar los problemas. Resulta de sonrojo los regates y balones fuera de los candidatos para dejar escapar vivo todo problema vital de la ciudadanía sin mencionarlo siquiera. Pero a veces en algún artículo escondido, o alguna carta al director, se lee alguna idea aprovechable y sensata que nos reconcilia con los congéneres en su visión del mundo sin la versión oficial mediática y descubrimos porque nunca cambia la cosa. 
       
         
 Aquí va mi plagio de dos razones por las que esto irá a peor:

1.- Remanente de analfabetismo en la sociedad; que no desaparece por más que la escolarización de la población ya sea algo felizmente consolidado y generalizado. Se muestra en actos de cochambre voluntaria, de incultura cultivada, de algo querido y buscado como elemento de cohesión entre ellos, que se saben mayoría a la que es obligado halagar. Entre los Sálvame rosa de farándula-famoseo y el futbolero (le llaman Deportes pero solo es futbol y más que al juego o las jugadas el tema se reduce a un cotilleo de divos de un mundo dorado-galáctico donde solo existe dos equipos Madrid-Barcelona copando toda noticia; le siguen en muestrario de excelencia social el paisaje humano de Gran Hermano, Subastas y concursos o series de humor vocinglero y chillón, de cutre regodeo en la astracanada y la vulgaridad como modelo social de triunfo y popularidad.
Únase a este panorama el resultado de la degeneración de la democracia cuando ésta se transforma o evoluciona degenerando en 2.- Oclocracia: Polibio lo definía como “la tiranía de las mayorías incultas (gobierno de las muchedumbres) y uso indebido de la fuerza (de esas masas) para obligar a los gobernantes a adoptar políticas, decisiones o regulaciones desafortunadas…O séase andamos en manos de gestores que, para seguir revalidando cargo, saben que hay que contentar a toda una panda votante que se considera con derecho a tenerlo todo de la mano del que mande.

Cada vez entiendo mejor los ripios de la Venganza de Don Mendo, ya saben aquello de: Nos molieron a palos, que Dios siempre ayuda a los malos cuando son muchos más que los buenos.



Oropesa Insólita.-Visto lo solo e incomunicado que me siento en mi propio pueblo, aceptaré que todos están cuerdos y solo a mí me patinan las meninges y por eso soy obseso criticando la realidad. Lo que antes se llamaban retretes (en diccionario cagadero o urinario y en la mili o estaciones de ferrocarril: Letrinas) aunque de siempre se esconda el nombre para los finos con el disimulo de llamarlos: excusado, toilette, WC o váter-water (que es Agua  en inglés), cuarto de aseo o baño, etc. que son pudorosos eufemismos para no hablar de lugar de evacuación para pipi y popo, ahora se nos anuncia inaugurados (véase foto prensa que os adjunto) como “inteligentes” y “de gestión telemática” controlados funcionarialmente desde la Oficina de Turismo y/o el Ayuntamiento ¿…? Vía internet en horario funcionarial que no playero. 
Son 3 “inodoros” públicos de auto-limpieza a 40.000€ cada uno, que accesibles desde las sombrillas playeras nos darán lugar a divertidas escenas de cola y peregrinaje o petición de turno bajo medio electrónico a distancia que deja rastro digital del usuario.  Que se nos enfatice que el engendro sirve para reforzar el compromiso adquirido con la calidad turística solo aumenta mi perplejidad por el grado de pensamiento delirante que nos domina en estos tiempos. Como para ir a mear y no echar gota.
Viva el silencio administrativo, y todo lo que es gratuito porque yo ando estreñido del susto que me da todo este imaginario colectivo que le llama inteligente a un simple cagadero.Lo de mingitorio ni lo explico.



  

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