jueves, 2 de abril de 2015

la Pasión Fiscal de cada año

A privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.-
Leo un articulo dominical en EL MUNDO titulado: IBI Urbano: un filón para ayuntamientos… y me gratifica saber que alguien me confirma el que desde los 80 “los municipios han mantenido un crecimiento continuo tanto de sus presupuestos como la dimensión de sus aparatos administrativos, consecuencia de abordar nuevas competencias y un crecimiento ritmo de inversiones de dudosa utilidad”.
Esto en cuanto a gastos pero en lo que se refiere a ingresos con el IBI también andan “sobraos” pues se ha maquinado una diabólica trampa recaudatoria urbana en la que estamos todos pillados. Todos meten cuchara en el plato tributario con sus tasas e impuestos bajo una ceremonia de la confusión por la que o bien se nos endeuda o se nos enmaraña la gestión bajo palabras de inexplicado Remanente o Sobrante cuando no se falsean déficit, maquillándolos o guardando facturas en cajones y mareando la perdiz de la felicidad que solo se comen algunos bien arrimados.

Nada que no sepamos los ciudadanos –unos más que otros-  en culo escaldado de propio bolsillo, aunque yo añadiría algún despiporre más de gastos comunales innecesarios por populismos electoralistas o superfluos, además de los que se citan como otros gastos asumidos en pagar competencias indebidas del municipalismo.
Se da por causa de esta manirrota liberalidad municipal a los cambios permisivos de leyes que se dan carta blanca a sí mismos para eludir cualquier barrera o limite y abusando del filón suelo inmobiliario nos han convertido a la gente en unidades tributarias sin otro fin que el llenar anualmente las arcas municipales en uso de fuentes de recursos tributarios comunales, basados o condicionados por el exagerado Valor Catastral.
Valor hiper-inflado artificialmente por la engañifa de equiparación al especulativo Mercado que permite compensar con la burbuja catastral el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, valor que nadie quiere tocar porque nadie renuncia a ingresar ni a gastar sin freno por más que nos acogoten a la sociedad civil que es el verdadero servidor público.  

Aunque ¡manda güevos! el autor usa el eufemismo de llamar Redistribución de Renta al Reparto de la calderilla recaudada entre subvenciones y servicios “sociales” y habla que pinchada la burbuja inmobiliaria queda la burbuja catastral para salvar los trastos en la balanza de ingresos frente a los gastos; su tesis (ingenua) es que limitándose a no gastar en cosas que no son de su competencia se podría reducir la presión fiscal del IBI.

No habrá nunca ayuntamientos low cost pero menos aun si los gestores políticos los ven como una caja sin fondo, una especie de ONG municipal clientelista u oportunista, para sumar votos al satisfacer las exigencias o demandas irracionales de muchos votantes que, a veces picaronamente, aspiran a obtener prestaciones y ayudas por todo y para todo, sin preguntarse a quien mortifican y gravan cuando muñen la ubre. Ya dijo alguien que el dinero público no es de nadie y así se mueve el mundo bajo el infantil deseo de obtenerlo todo a cuenta de otros.
 
Perdonarlos es cosa de cada cual porque todos saben lo que hacen y les importa un bledo quien soporta y paga realmente la caridad-solidaridad obligatoria que esta francachela supuestamente social en la que andamos y que nos emponzoña a pagos todos los años. Nada cambiará mientras andemos sometidos al neo feudalismo de unos municipios que se han adueñado de sus vecindarios sofocando vidas y haciendas al mediatizar sus patrimonios, que funden millones de euros como mantequilla en una parrilla y juegan a dilatar remedios excusándose en autorías ajenas mientras esta merienda de negros continua sin tregua.
 Una cachondada política hace test de candidatos anti-corrupción, yo me conformaría con que pasaran un examen de idoneidad aunque solo fuera para demostrar que saben y entienden de lo que votan y aprueban.  . 

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