No preguntes si no
quieres oír la verdad.-
Cuando me saludan con un ¿Qué tal? Respondo siempre
que mal, y a renglón seguido me explayo diciendo que no es por mala salud sino
por irritación, hastío, hartazgo e indignación, ante la trapacería, daño y mala
saña, con que la Administración Estado-Autonomía-Municipio me maltrata y veja
patrimonialmente, sofocándome vida y hacienda con sus coyundas y tejemanejes
tocapelotas. Destilo rabia y malhumor por la esterilidad de la lucha y lo
insano de la situación, aunque la gente
crea que mi lamento es desahogo quejica, abatimiento y “mal rollo” de perdedor. No es así pues no
busco ni solidaridad ni compasión, ni una comprensión que no viene al caso del
problema ni le da solución, tan solo muestro a la gente que el silencio y la
resignación no forman parte de mi lucha y no me acomodo al yoyó social del
ver-callar-olvidar cuando no puedes ganar. Hay quien huye del yúyu que mi
reflexión le produce y me aconseja huir del jamacuco tomándome las cosas “de
otra forma” pero ya habrá eternidad para descansar antes que tirar la toalla
ante los malos, por mucha casta y tronío que le echen al desigual pulso.
No preocuparos, si se me dice solo hola, adiós,
buenos días,… respondo siempre al saludo y no doy la vara a nadie con mis
cuitas porque todos tenemos nuestra cruz personal aunque las patadas en el culo
yo no las escondo para que ante tanto culo agradecido se vea en que parte de la
coz está el burro. Capisci?
Desarreglo horario y…algo
más.-
Jet Lag es un desequilibrio de
sueño-vigilia causado por viajes largos con cambio de huso horario, que desarreglando
el reloj corporal interno de la persona, deja al personal tan desorientado que está
que no sabe diferenciar noche y día por más que vea la luz del sol o de la
luna. No hace falta viajar para sufrir el jet lag del desfase horario en
algunas localidades como la nuestra y no hablo solo de eso de tomarse la noche
por el día propio de festejos o gamberrismo populachero, muy de noctívagos y
ocio vacacional o fin de semana… o los servicios de limpieza urbana petando
motores cuando les peta toda la noche. Tampoco es eso de la estacionalidad del
turismo que de toda la vida lo ata al verano y a la vacación laboral o escolar
en un On/Off de las calles, solo vencible en los puentes del calendario
madrileño (que es el
desparrame dominguero que más se nota).
Es el
horario social más que el laboral el que nos encalabrina la vida horaria, desquiciándonos
por hacer las tareas incompatibles entre sí y subordinarnos a cadenas de
esclavitud ajenas - que si los
recibos para pagar por el banco solo los jueves y antes de las 10- que si los
niños tiene que ir a donde les hemos apuntado para que no molesten en casa-que
la tienda cierra de tal a cual- que las oficinas de… no abren por la
tarde- jornada partida o continua
¿intensiva?- Los sábados no trabajan (perdón, no vienen ni abren)- cerrado por
fiesta semanal justo hoy- es festivo aquí pero no allí – se abre tal domingo y
se cierra tal otro- la cocina está cerrada y la cafetera apagada…A mi me maravilla el desorden
de horario en que el español sobrevive con ese humor del que preguntaba en hora
intempestiva, si abría o cerraba un local, para pedirle desayuno o copa según
fuera el caso.
Andamos
presos de una paradoja Pueblo-Ciudad con
la comida del mediodía, que se acostumbra hacer a las 13 para operarios
manuales y agrícolas o a las 14 para funcionarios y oficinas; súmele el cierre
de tiendas a uno u otro tenor y se verá porque alguna localidad no levanta
cabeza –ni persiana- una vez llega la hora de comer creando espacios horarios
de desierto en la tarde-noche concentrándose la actividad en la mañana
solamente. Ciertamente que todo es deambular para hacer gestiones, camionetas
de reparto y colas en la farmacia o el cajero bancario más que laboreo porque
lo que es el alto del almuerzo es lo que define el final de la jornada para
mucha gente. El jet lag nuestro es simplemente no querer despertar del sueño
que espera verlas venir y caer desde fuera sin otro esfuerzo que parar la mano
y recoger ganancias porque aquí el reloj se paró hace décadas en aquellos
veranos que no volverán.
Cartel
y Cártel no siempre es cosa diferente.- No puedo evitar el pensarlo cuando
observo la interrelación de personas e intereses que predominan y hacen su
santa voluntad rozando la sospecha de manipular y alterar situaciones en las
que unos ponen el culo y otros (ellos) el negocio.
A veces uno se siente el perejil de todas las salsas, en condimento
perdedor para sí mismo pero potenciador de beneficios para otros, y sospecha que su desairado papel es por no
estar en la pomada que confecciona las ensaladas ajenas y, además, no disponer
de ungüento amarillo al no ser del gremio, por lo que todos juegan a la gallinita ciega
con él. Ya saben, solo uno está con venda en los ojos y el resto se divierten a
su costa sabiendo todos de que va el asunto menos el tonto de los ojos tapados.
Aunque ellos creen saber lo que hacen, solo hacen lo que saben y… ese es
el problema pues el sabérselas todas no es lo mismo que tener la sabiduría del
buen hacer.



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