miércoles, 20 de mayo de 2015

fracaso colectivo de ciudad

No tengo la menor duda sobre el resultado moco de pavo cuando oigo hablar a los políticos de crear empleo (algunos lo rizan llamándolo recuperar empleo o sus variaciones puesto de trabajo y/o disminuir paro) me viene asociación de ideas con la palabra Colocación que, vaya Ud. a saber por qué, es sinónimo no de ya ocupación laboral sino que además de las 5 acepciones variopintas del diccionario RAE, para el imaginario de muchos es poco más que eso de ponerle nombre y apellidos- los suyos- a la vacante de puesto, jornal o contrata como si todo se basara en una rifa de agraciados por la suerte. No dudo de los buenos deseos y voluntariedad de las candidaturas pero me temo que con sus promesas hacen brindis al sol, basadas solo con sus intenciones y deseos, pues todo éxito depende de factores externos que les sobrepasan y de contingencias de futuro imponderable, que puede darse o no darse. Seguimos bajo un análisis incompleto de la realidad socio-laboral de una localidad que se empecina en un modelo económico de monocultivo turístico agotado, cuyas limitaciones y alcance están ya vistas y comprobadas desde hace décadas por mucho que no se acepten como insuperables o estacionales.

Nadie habla de Ciudad, solo existe la ensoñación colectiva de “todo el año”, confundiendo lo inmobiliario con todo lo que se sueña y desea creando solo una bolsa indigerible de paro en un fracaso colectivo como ciudad y sociedad civil.     .     
 Uno, le llama Política de empleo a eso de que da, y dará, jornales temporeros tirando de presupuesto, a base de escoba y recogedor, para así poder enlazar subsidio de desempleo los desfavorecidos salvando el bache por un tiempo; Otro, dice que con nuevos solares se podrán edificar hoteles para que contraten gente todo el año y especulando sobre los miles de puestos venideros apenas repara que desbordando el número de habitantes incluso niños y ancianos posibilita el efecto colateral de la arribada masiva de nuevos desheredados de la suerte deslumbrados por la promesa de futuro; Aquel, que montando nuevas instalaciones municipales se auspiciaran empleos al funcionar abiertos; el de más allá, propone un reparto más repartido del presupuesto destinado a eso de dar jornales para que esa bolsa de paro alcance a todos los empadronados con necesidad, omitiendo eso de la libre circulación de personas y el imposible encaje legal de cerrar el grifo para forasteros u otras menudencias discriminatorias. Nadie pasa de poner tirita a la herida y parche al grano sin sajarlo antes porque nadie gasta cacumen más que en tirar de presupuesto.

Todo me recuerda aquel tebeo llamado Tío Vivo con la historieta 13 rue del Percebe, donde el genial Francisco Ibáñez colocaba en cada casa del edificio una truculencia graciosa en cada vivienda que era cierto reflejo social de la época con sus tipos humanos y picaras vicisitudes; que luego evoluciona malamente a 7 Rebolling street donde sigue la saga de despropósitos vecinales bajo apariencia de modernidad. 
Ya saben, el Progreso lo cambia todo para seguir lo mismo, y a peor. 

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