domingo, 10 de mayo de 2015

la plaga humana


Puente de Mayo.-
 Desbarajuste es el juicio más caritativo que me viene a mente por cuenta del Puente 1º de mayo. Un Puente, por definición, es un festivo y dominical con algún laborable por medio que, unidos en mini-vacación, produce un éxodo en desparrame dominguero de ciudad a playa como fenómeno urbano que es una épica carrera de huida hacia la ensoñación turística, buscando eso que aquí se anunciaba en el bus urbano como Descanso-Tranquilidad-Playas.

    Vienen en masa de plaga,  ilusionados a pesar de los radares, atascos, y pronósticos de clima adverso sin valorar si merece la pena toda esa fatiga por descansar y retornar agotados.  Se les espera ilusionados como final del letargo económico local pero todos los años se repite la misma historia por la que el paraíso soñado se convierte en una pesadilla para los que están y los que vienen. Los ayuntamientos se creen en la obligación de organizar actos y actividades para alentar el consumo y satisfacer el aburrimiento foráneo siendo general el despiporre mental de iniciativas; los comercios anhelantes de clientela se frustran por ver que crece la demanda potencial y también la oferta competidora en lucha por el consumo-gasto de los visitantes, los vecinos de siempre que no se benefician directamente de lo que renta esa diáspora urbanita se ven mortificados por la tabarra y agobio de colas, en penitencia pro-convivencia. Por no hablar de esa desquiciante megafonía permanente bajo su ventana que no es molesta por volumen sino por machacante.
 Para 3 o 4 días de puente se les da a la población residente un incordio que supera la quincena de bloqueo domiciliar, ocupándose  las calles en montaje de tenderetes, los comercios cierran el domingo por dominical y el 1º por festivo aunque convertido el callejero en bloqueo acotado peatonal miles de coches deben aparcar en las afueras y ni con ayuda de GPS se aclaran para moverse por la Villa siendo perceptible el vacio de movimiento humano. El desiderátum se alcanza cuando se superpone una carrera pedestre y el guirigay se aumenta con paellas y cucamonas al aire público que a falta de espacio acaban cerrando la población por todas partes, dejando a muchos negocios sin acceso de clientes viendo que nadie circula por su acera en todo el día. Una cosa simple como es ir a la playa se convierte en un laberinto jalonado de vallas caminando en un jeroglífico bucle desesperante, sin señales de itinerario alternativo pero salpicado de agentes prohibiendo el paso.
Algo se está haciendo rematadamente mal aunque no se quiera hablar de ello, y es que lo bueno es dos veces bueno si es breve

Defraudar a la Juventud bajo oferta de música nocturna o la política del botellón .-
 Pagar impuestos para esto es imbecilidad además de fraude intelectual. Apoyar un negocio lucrativo con dinero oficial, aunque sea testimonialmente, es una infame forma de desatender lo principal y desesperanzar a la gente que ve medrar el ocio como prioridad de la comunidad.   Llamarlo a este negocio “de la Juventud” es insultar a la potencialidad y aspiración de los jóvenes por hacerse un sitio en la vida pues aunque es un periodo hormonal también es ocasión de labrar porvenir. Castigar a una sociedad idiotizándola el calendario incordiando vidas y calles a base de tenderetes y saraos todo el año es solo constatar la incapacidad política de gestionar una ciudad más allá del infantilismo. Votar y cultivar papanatismo no es cosechar patatas para el sustento sino botar pateras para salir de aquí buscando futuro.

 Da pena tanto botarate confundiendo recaudar y gastar con la gestión de recursos. A la hora fijada, hay silencio por falta de público que no por falta de ganas PERO A las 0000h se despierta la jaula de grillos que en el silencio de la noche se nota aunque sean 4 gatos gritando. 

Las encuestas o bolas de cristal.- 
Confieso que me conmueve la huelga de futbolistas por sus cuitas fiscales tanto como el pronóstico de lluvias en Cuernavaca, Pernambuco o Estambul, pero me resulta más insufrible el periodo electoral ante la cansina presencia de políticos pegando carteles y periodísticos análisis de pactos o futuras combinaciones de quinielas ganadoras para mandar según adelantan las encuestas. Ayer me pillaba al teléfono una pertinaz llamada no deseada que buscaba hacerme una encuesta electoral sobre Oropesa. Respondí que no atiendo “entrevistas” por anónimas que sean, o sea, que no contesto preguntas de encargo ni aunque sean las mínimas preguntas de la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra y me despedí, a pesar de que el interrogatorio pretendía de forma impertinente seguir enrollándose conmigo en malsana curiosidad por mis datos. Yo no tengo miedo a que se sepan mis posturas y mis fobias o filias pero me repugna que quienes pagan encuestas no den la cara, dejen pasar 4 años sin que les importe lo que pienso que solo les importa como pensamiento anónimo para sus quinielas u oráculos y encima se gasten mi dinero (el comunal de mis pagos) en pagarse el esfuerzo de asegurarse la obtención del cargo siendo sintomático que solo se hable de cuantos sacaremos (sacar no es lo mismo que meter o poner).
Demoscopia rima con Demagogia y sondeo me suena a sonda que es hurgarme por dentro; esto de las encuestas es como el eso de la Bernarda y el juego se parece a las tretas del supermercado poniendo ofertas a 9,99 en vez de a 10, cambiando las estanterías de sitio para hacerte recorrer la tienda, colocando lo caro a la altura de los ojos y lo barato en sitio difícil de ver amen de poner las chucherías en la cola de caja para que los niños te incordien.  

 Insufrible por doliente y penitente es la campaña con sus coches berreando bajo la ventana varias veces al día según vueltas del chófer, las tediosas declaraciones de los candidatos y las fotos come tarro para que parezca que se están trabajando el voto. Acabad pronto. Dadnos la Paz a modo de despedida y dejadnos a solas con nuestros problemas.

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