Puente de Mayo.-
Desbarajuste es el juicio más caritativo que
me viene a mente por cuenta del Puente 1º de mayo. Un Puente, por definición,
es un festivo y dominical con algún laborable por medio que, unidos en
mini-vacación, produce un éxodo en desparrame dominguero de ciudad a playa como
fenómeno urbano que es una épica carrera de huida hacia la ensoñación turística,
buscando eso que aquí se anunciaba en el bus urbano como
Descanso-Tranquilidad-Playas.

Vienen en masa de plaga, ilusionados a pesar de los radares,
atascos, y pronósticos de clima adverso sin valorar si merece la pena toda esa
fatiga por descansar y retornar agotados.
Se les espera ilusionados como final del letargo económico local pero todos
los años se repite la misma historia por la que el paraíso soñado se convierte
en una pesadilla para los que están y los que vienen. Los ayuntamientos se
creen en la obligación de organizar actos y actividades para alentar el consumo
y satisfacer el aburrimiento foráneo siendo general el despiporre mental de
iniciativas; los comercios anhelantes de clientela se frustran por ver que
crece la demanda potencial y también la oferta competidora en lucha por el
consumo-gasto de los visitantes, los vecinos de siempre que no se benefician
directamente de lo que renta esa diáspora urbanita se ven mortificados por la
tabarra y agobio de colas, en penitencia pro-convivencia. Por no hablar de esa desquiciante
megafonía permanente bajo su ventana que no es molesta por volumen sino por
machacante.
Para 3 o 4 días de puente se les da a la
población residente un incordio que supera la quincena de bloqueo domiciliar,
ocupándose las calles en montaje de
tenderetes, los comercios cierran el domingo por dominical y el 1º por festivo
aunque convertido el callejero en bloqueo acotado peatonal miles de coches
deben aparcar en las afueras y ni con ayuda de GPS se aclaran para moverse por
la Villa siendo perceptible el vacio de movimiento humano. El desiderátum se
alcanza cuando se superpone una carrera pedestre y el guirigay se aumenta con
paellas y cucamonas al aire público que a falta de espacio acaban cerrando la
población por todas partes, dejando a muchos negocios sin acceso de clientes
viendo que nadie circula por su acera en todo el día. Una cosa simple como es
ir a la playa se convierte en un laberinto jalonado de vallas caminando en un jeroglífico
bucle desesperante, sin señales de itinerario alternativo pero salpicado de
agentes prohibiendo el paso.
Algo se está
haciendo rematadamente mal aunque no se quiera hablar de ello, y es que lo
bueno es dos veces bueno si es breve
Defraudar a la Juventud bajo oferta de música nocturna o la política del botellón .-
Pagar
impuestos para esto es imbecilidad además de fraude intelectual. Apoyar un
negocio lucrativo con dinero oficial, aunque sea testimonialmente, es una
infame forma de desatender lo principal y desesperanzar a la gente que ve
medrar el ocio como prioridad de la comunidad.
Llamarlo a este negocio “de la Juventud” es insultar a la potencialidad
y aspiración de los jóvenes por hacerse un sitio en la vida pues aunque es un
periodo hormonal también es ocasión de labrar porvenir. Castigar a una sociedad
idiotizándola el calendario incordiando vidas y calles a base de tenderetes y
saraos todo el año es solo constatar la incapacidad política de gestionar una
ciudad más allá del infantilismo. Votar y cultivar papanatismo no es cosechar
patatas para el sustento sino botar pateras para salir de aquí buscando futuro.
Da pena tanto botarate confundiendo recaudar y
gastar con la gestión de recursos. A la hora fijada, hay silencio por falta de público que no por falta de ganas PERO A las 0000h se despierta la jaula de grillos que en el silencio de la noche se nota aunque sean 4 gatos gritando.
Las encuestas o bolas de cristal.-
Confieso que
me conmueve la huelga de futbolistas por sus cuitas fiscales tanto como el
pronóstico de lluvias en Cuernavaca, Pernambuco o Estambul, pero me resulta más
insufrible el periodo electoral ante la cansina presencia de políticos pegando
carteles y periodísticos análisis de pactos o futuras combinaciones de
quinielas ganadoras para mandar según adelantan las encuestas. Ayer me pillaba
al teléfono una pertinaz llamada no deseada que buscaba hacerme una encuesta
electoral sobre Oropesa. Respondí que no atiendo “entrevistas” por anónimas que
sean, o sea, que no contesto preguntas de encargo ni aunque sean las mínimas
preguntas de la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra y me despedí,
a pesar de que el interrogatorio pretendía de forma impertinente seguir
enrollándose conmigo en malsana curiosidad por mis datos. Yo no tengo miedo a
que se sepan mis posturas y mis fobias o filias pero me repugna que quienes
pagan encuestas no den la cara, dejen pasar 4 años sin que les importe lo que
pienso que solo les importa como pensamiento anónimo para sus quinielas u
oráculos y encima se gasten mi dinero (el comunal de mis pagos) en pagarse el
esfuerzo de asegurarse la obtención del cargo siendo sintomático que solo se
hable de cuantos sacaremos (sacar no es lo mismo que meter o poner).
Demoscopia
rima con Demagogia y sondeo me suena a sonda que es hurgarme por dentro; esto
de las encuestas es como el eso de la Bernarda y el juego se parece a las
tretas del supermercado poniendo ofertas a 9,99 en vez de a 10, cambiando las
estanterías de sitio para hacerte recorrer la tienda, colocando lo caro a la
altura de los ojos y lo barato en sitio difícil de ver amen de poner las
chucherías en la cola de caja para que los niños te incordien.
Insufrible por doliente y penitente es la
campaña con sus coches berreando bajo la ventana varias veces al día según
vueltas del chófer, las tediosas declaraciones de los candidatos y las fotos
come tarro para que parezca que se están trabajando el voto. Acabad pronto.
Dadnos la Paz a modo de despedida y dejadnos a solas con nuestros problemas.




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