sábado, 12 de septiembre de 2015

tribulaciones de ahora mismo

Si el mamoneo y la memez fueran líquidos mezclables en un vaso, al cóctel resultante habría que llamarle Municipalismo pues en los 40 años que llevamos de Democracia hemos visto de tó que es lo mismo que decir ná. Comenzaron por todas partes con lo del Hogar del Jubilado (especie de teleclub en competencia desleal con la taberna o el café de siempre o a los bancos de la plaza para tomar el sol llamados Mentideros en algún pueblito aragonés aunque en mi pueblo llamaron con sorna La Moncloa al bar sito frente al Consistorio por similitud en toma de acuerdos y decisiones a la sede del Gobierno Central en Madrid); siguieron con lo del Polideportivo (no confundir con el chiste lépero del agente con chanclas Poli-deportivo o esa fuerza especial playera de agentes ciclistas en bermudas) y hasta recuerdo en aquellos años unos munícipes bobos (no digo sitio para no sonrojar) que habían comprado Casco de Bobbie ingles para sus guardias urbanos como “fet diferencial” y declaración de principios sobre el nuevo talante de sus alguacilillos y pregonero; en algún lugar pensaron en elevar la alberca a Piscina Municipal y ahora, copiándose de unos a otros, siguen en la paja mental de los huertos urbanos-ruta de la tapa o del sabor (por aquí la del Gin Tonic) y el invento de los eventos que sintetizo en ruido, botellón, títeres y cucamonas. Algunos se quedaron en el pendiente de prometer: Consultorios- Centros de día y un largo etc. que deja corto al compendio titulado “La delirante historia de los chiringuitos locales en España” (2012 Sandra Mir y Gabriel Cruz)

Cuando se junta el hambre con las ganas de comer se produce el empacho perfecto a modo de embarazo sicológico o el retortijón de la nada. Todo arrejuntamiento de personas y forasteros suplanta y parasita al ayuntamiento de vecinos uncidos a la yunta tributaria. 

Ahora parecen descubrir las grandes ciudades eso del Populismo y las “cantamañanadas” como objetivos estratégicos de la urbe pero en los pueblos llevamos décadas sabiendo que en nuestras Ínsulas Baratarias no hay siquiera un Sancho Panza con sentido común porque las Listas se rematan con floreros y relleno personal de los subdelegados que se nombran desde fuera por los Partidos al dictado de sus jerarquías feudales. Las cofradías de votantes andan divididas entre San Sulpicio y San Simplicio (entiéndase Suplicio y Simplón) y si Larra retrató las tribulaciones de un español del XIX, Berlanga bordó el XX siguiéndole en esa clave de astracanada humorística hasta Santiago Segura radiografía la sociedad con su Torrente llamado El brazo tonto de la Ley; Seguiría contando historias del presente pero encuentro más nivel y debate en una película de Don Camilo, pugnando con Don Peppone, que todo lo que se dilucida y decide entre esos plenos municipales que juegan a arreglar el mundo sin conseguir vencer a los mosquitos…. 
La pantomima jornalera alrededor de la ventana.- Sobre las 7 y pico de la mañana una mini tanqueta monoplaza comienza jornada bajo mi ventana picando baldosas. Objetivo: abrir una zanja de 3 m de larga y 2 baldosas de ancha para colocar una canal en arqueta prefabricada de pluviales dado que cuando, va para 10 años, se renovó la calle nadie supo decirle al arquitecto que por ahí circulaba una carrerasa-rambla (avenida en doble calle paralela J. Rivera)  cuya agua arramblada supera el palmo de riada a cada llovida. El panorama es de risa: 1 operario con la tanqueta monoplaza pica tic-tic levantando el suelo rodeado de 4-5 operarios haciendo corro y un jefe baranda-mandamás haciendo lo propio de sus propios: (para los que no estén familiarizados con la uniformidad y jerarquía del universo Playmobil les diré que se diferencia al que lleva la responsabilidad del mando por su chaleco reflectante de color butano o amarillo que es diferente, y color contrario, al de la cuadrilla por no citar que mientras unos ponen gesto y cara de póquer el jefe es el único que gesticula y habla).
Hace tiempo que se observa que la base del trabajo manual consiste en poner motores en marcha con toda suerte de zumbidos, vibraciones, pitidos y demás repique en machaqueo del oído ajeno y lo que es pico y pala  con fuerza humana parece cosa de museo costumbrista del pasado pre-gasolina. Lo que es de asombrar es el silencio que paraliza la obra al poco de iniciarse ya que sobre las 0900 la sagrada costumbre de almorzar introduce un alto o cease fire, break o kit-kat para entendernos los modernos. Primum Vivere deinde Philosophare que viene a decir reponer fuerzas para continuar el tableteo del tac-tac-tacatá en sinfonía con la radial, el grupo electrógeno y la retro-excavadora de bolsillo.
Siento sonreírme de lo que pasa, pero si sumo a la cuadrilla ejecutante a quienes tiempo atrás puntearon verde fosforito el planteo de la obra, quienes la diseñaron y planearon… y quienes gestionaron burocráticamente la adjudicación de contrata, veo que una zanja de 3 metros ha precisado el concurso de una decena larga de personas que ríete tú de la gran Muralla China y sus obreros. A veces uno no sabe si vive en una avenida del casco urbano consolidado de siglos o habita en medio de una cantera o explotación minera a cielo abierto.
Así sigue todo: de Victoria en Victoria hasta que nos venga la Derrota final mientras yo sigo de revés en derrota… hasta que vea el colapso global final. 

Una suma de jornales no es trabajo ni trabajos, aunque no vengan mal. Como decían los viejos del lugar: Estem perduts!

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