Si el mamoneo y la memez fueran líquidos mezclables en un
vaso, al cóctel resultante habría que llamarle Municipalismo pues en los 40
años que llevamos de Democracia hemos visto de tó que es lo mismo que decir ná.
Comenzaron por todas partes con lo del Hogar del Jubilado (especie de teleclub
en competencia desleal con la taberna o el café de siempre o a los bancos de la
plaza para tomar el sol llamados Mentideros en algún pueblito aragonés aunque
en mi pueblo llamaron con sorna La Moncloa al bar sito frente al Consistorio
por similitud en toma de acuerdos y decisiones a la sede del Gobierno Central
en Madrid); siguieron con lo del Polideportivo (no confundir con el chiste
lépero del agente con chanclas Poli-deportivo o esa fuerza especial playera de
agentes ciclistas en bermudas) y hasta recuerdo en aquellos años unos munícipes
bobos (no digo sitio para no sonrojar) que habían comprado Casco de Bobbie
ingles para sus guardias urbanos como “fet diferencial” y declaración de
principios sobre el nuevo talante de sus alguacilillos y pregonero; en algún
lugar pensaron en elevar la alberca a Piscina Municipal y ahora, copiándose de
unos a otros, siguen en la paja mental de los huertos urbanos-ruta de la tapa o
del sabor (por aquí la del Gin Tonic) y el invento de los eventos que sintetizo
en ruido, botellón, títeres y cucamonas. Algunos se quedaron en el pendiente de
prometer: Consultorios- Centros de día y un largo etc. que deja corto al
compendio titulado “La delirante historia de los chiringuitos locales en España”
(2012 Sandra Mir y Gabriel Cruz)
Cuando
se junta el hambre con las ganas de comer se produce el empacho perfecto a modo
de embarazo sicológico o el retortijón de la nada. Todo arrejuntamiento de
personas y forasteros suplanta y parasita al ayuntamiento de vecinos uncidos a
la yunta tributaria. Ahora parecen descubrir las grandes ciudades eso del Populismo y las “cantamañanadas” como objetivos estratégicos de la urbe pero en los pueblos llevamos décadas sabiendo que en nuestras Ínsulas Baratarias no hay siquiera un Sancho Panza con sentido común porque las Listas se rematan con floreros y relleno personal de los subdelegados que se nombran desde fuera por los Partidos al dictado de sus jerarquías feudales. Las cofradías de votantes andan divididas entre San Sulpicio y San Simplicio (entiéndase Suplicio y Simplón) y si Larra retrató las tribulaciones de un español del XIX, Berlanga bordó el XX siguiéndole en esa clave de astracanada humorística hasta Santiago Segura radiografía la sociedad con su Torrente llamado El brazo tonto de la Ley; Seguiría contando historias del presente pero encuentro más nivel y debate en una película de Don Camilo, pugnando con Don Peppone, que todo lo que se dilucida y decide entre esos plenos municipales que juegan a arreglar el mundo sin conseguir vencer a los mosquitos….
La pantomima jornalera alrededor de la ventana.- Sobre las 7 y pico de la mañana una mini tanqueta
monoplaza comienza jornada bajo mi ventana picando baldosas. Objetivo: abrir una zanja de 3 m de
larga y 2 baldosas de ancha para colocar una canal en arqueta prefabricada de
pluviales dado que cuando, va para 10 años, se renovó la calle nadie supo
decirle al arquitecto que por ahí circulaba una carrerasa-rambla (avenida en doble calle paralela J. Rivera) cuya agua arramblada supera el
palmo de riada a cada llovida. El panorama es de risa: 1 operario con la
tanqueta monoplaza pica tic-tic levantando el suelo rodeado de 4-5 operarios
haciendo corro y un jefe baranda-mandamás haciendo lo propio de sus propios: (para los que no estén familiarizados con la uniformidad y jerarquía del
universo Playmobil les diré que se diferencia al que lleva la responsabilidad
del mando por su chaleco reflectante de color butano o amarillo que es
diferente, y color contrario, al de la cuadrilla por no citar que mientras unos
ponen gesto y cara de póquer el jefe es el único que gesticula y habla).
Hace tiempo que se observa que la base del trabajo manual
consiste en poner motores en marcha con toda suerte de zumbidos, vibraciones,
pitidos y demás repique en machaqueo del oído ajeno y lo que es pico y
pala con fuerza humana parece cosa de
museo costumbrista del pasado pre-gasolina. Lo que es de asombrar es el
silencio que paraliza la obra al poco de iniciarse ya que sobre las 0900 la
sagrada costumbre de almorzar introduce un alto o cease fire, break o kit-kat
para entendernos los modernos. Primum Vivere
deinde Philosophare que viene a decir reponer fuerzas para continuar el
tableteo del tac-tac-tacatá en sinfonía con la radial, el grupo electrógeno y
la retro-excavadora de bolsillo.
Siento sonreírme de lo que pasa, pero si sumo a la
cuadrilla ejecutante a quienes tiempo atrás puntearon verde fosforito el
planteo de la obra, quienes la diseñaron y planearon… y quienes gestionaron burocráticamente
la adjudicación de contrata, veo que una zanja de 3 metros ha precisado el
concurso de una decena larga de personas que ríete tú de la gran Muralla China
y sus obreros. A veces uno no sabe si vive en una avenida del casco urbano
consolidado de siglos o habita en medio de una cantera o explotación minera a
cielo abierto.
Así sigue todo: de Victoria en Victoria hasta que nos
venga la Derrota final mientras yo sigo de revés en derrota… hasta que vea el
colapso global final.
Una suma de jornales no es trabajo ni trabajos, aunque no
vengan mal. Como decían los viejos del lugar: Estem perduts!


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