miércoles, 9 de diciembre de 2015

Patochada navideña

La patochada navideña laica es tan indigerible como el otro exceso: el del oficialista pastel trufado de esa interminable Navidad municipalizada, metida insufriblemente en nuestras vidas como coartada de Campaña de ventas- consumo- Turismo y lleno completo-Paga extra y/o sorteo y regalos, adornado con menús pantagruélicos bajo precio abusón o especulativo y alguna que otra imbecilidad inventada o importada en plan 12 uvas o estreno de gayumbos coloraos (calzones rojos)entre otras paganas supersticiones anexas al espíritu navideño mercantilizado y politizado…Resulta tan exagerado esta boba lucha agnóstica de celebrar Navidad sin que parezca religioso como este cansino ritual que también es postizo laico añadido tanto como reducirlo al aséptico deseo indiscriminado de paz y felicidad general bajo almíbar diabético.
 Todo el guirlache nostálgico del empalagoso buenismo intencional en deseos, rígidas costumbres de inexcusable cumplimiento social que obligaban al abuso del anglosajón Christmas (hoy desaparecido), evolucionar del Villancico al Jingle Bells (que es laica canción curiosamente sin letra alusiva a la Navidad religiosa) y gasto compulsivo. Dosis inducidas de lagrimeo y nostalgia en tocata y fuga de fibra sensible para desesperación de los solitarios aunque nada superara el populismo insuperable de aquel anuncio turronero “Vuelve a Casa por Navidad”.
Tuve un amigo, ya fallecido, de oficio tendero con veterano y rancio abolengo en su oficio noblemente ejercido en su artesanal puesto del Mercado Central, que entre copas de ocio noctívago compartido, con retranca y sorna, me decía comentando lo del mundillo económico y sus cuitas o desventuras No hagas caso de los lloros y razones del sector pues no en vano somos el único gremio a quien Jesucristo expulsó a zurriagazos del templo. Faltaría sumar algún gremio más, le apostillo, pues en este patio humano  que somos de mercachifles consumistas llevamos tiempo pidiendo a gritos la zurra moral de algún zurriagazo intelectual que le devuelva cordura y dignidad al corral de vecinos.
 De la Cena del Pobre, grosero sarcasmo previo al día del Sorteo en 20 dic., como inicio vacacional de siempre, hemos alargado el calendario hasta incluir el Puente 8 Diciembre disfrazado en Navideño (antigua día de la Madre, Inmaculada- Purísima y Concepción (Inma, Pura y Concha) - Aniversario de la Constitución 1978), fechas de éxodo en desparrame controlado por la DGT y sus radares, paquetes de alojamiento y jornadas convertidas por los políticos aldeanos en Mercadillo Navideño ¿…? y ahora en mayor desbarre se quiere decir que el Black Friday o el alumbrado de adornos callejero es el Inicio comercial de algo que en mi aldea, véase estúpido programa va desde el 4 de dic. al 6 de enero del año siguiente, en batiburrillo de zafarrancho festero dándose tortas entre Papa Noel (que no acude al Belén ni figura en la Biblia)  y los Reyes Magos (que si están por el Portal del Belén pero no se mueven hasta el final de fiestas justo antes de volver al colegio) duplicando empanada infantil bajo compras y cartas por no coincidir en fechas y dar contento a madres y niños que son los reyes de la casa aunque no sepan quienes son los reyes.

La memez nos come y ayer mal dormí hasta las 3 largas de la madrugada por el pedorreo musical de una Cena Solidaria (versión cutre del siente en su casa a un pobre por Navidad) que escondía una disco-móvil hortera y negocio encubierto juvenil. Payasada general y colectiva de una fiesta que era íntima y familiar con sentido antes de que se la apropiaran tenderos y políticos bastardeándola; despiporre consumista que ahora se remacha con los cotillones fin de año y Reyes para dulzor hostelero antes de preparar el remate de bolsillos con las Rebajas de Enero hasta la esquilma siguiente con los tributos .   ¿Cómo le explico al simplón del Concejal de Fiestas que el 8 de Diciembre no es Navidad y se conmemora también  el Milagro de Empel de 1585 que Augusto Ferrer Dalmau nos pinta con arte y maestría?   

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