sábado, 13 de febrero de 2016

Gobernanza de Aldea: el antes y el ahora

EL ANTES.- 
EL TOSALET DE LES FORQUES.- Pocos, por no decir nadie o casi ninguno, saben o conocen que hay una montañita por Oropesa que se llama de las Horcas (tossalet de les forques). Menos aun podrían situarla dentro de la Urbanización El Balcó que es donde se encuentra. Sí, en efecto, el nombre proviene porque había allí colocadas unas horcas o patíbulo aunque nada se sabe de haber habido nunca algún colgado, ni suicida ni ajusticiado, por mucho morbo que nos despierte el asunto. Para entender la causa de tan tétrico decorado hay que remontarse a la Edad Media y recordar frases como esa de “Señor de Horca y Cuchillo” que no significa exactamente eso de que mandaba un tipo sanguinario y déspota con poder abusivo sobre vidas y haciendas sino que bajo época feudal y hasta el final del Antiguo Régimen (no penséis en otra cosa más que en los tiempos de un sistema de cosas que acaban con la Revolución francesa) y antes de que diera paso al XIX con sus códigos penales y la actual organización de la Justicia como un monopolio del Estado pues las cosas rulaban de otra manera. Un Señor de territorio podía tener como atributo el ”mero et mixto imperio” que es capacidad delegada para poder ejercer jurisdicción de justicia dentro de su territorio; “mero” para crímenes que supusieran pena de muerte y “mixto”  para juzgar otras cosas menores pero también poder para ejecutar las sentencias.
 Las horcas en las afueras del poblado y visibles desde la carretera señalaban al viajero que entraba en territorio donde el Señorío podía juzgarle, condenarle y ejecutarle, dado que los Señores tomaban posesión de sus dominios: lugar-términos y habitantes-  con la jurisdicción civil y criminal, alto a bajo, mero y mixto imperio, suprema y absoluta potestad, con todos los derechos dominicales”. O sea que la horcas aunque de adorno y de aviso podían ser utilizadas bajo sentencia judicial del Barón de Oropesa.
Un ejemplo de esta potestad lo tenemos en 1584 cuando Jaume Porcar detiene, encarcela e interroga a un pescador dando cuenta de lo investigado al Barón D. Pedro de Cervellón (véase Sucedió en Oropesa I pág.56). Este, se asesora por un jurista a la vista de  las averiguaciones y testimonios realizadas por éste sobre el furt de dos cabrits (hurto de dos cabritos) en Oropesa del que se acusa a Agostí de la Serra, pescador natural del regne de aragó de la ciutat de saragossa avehinat en la ciutat de Valencia  y de present en la baronia de Orpessa ,criat de Johan de Rany patró y pescador de la dita ciutat de Valencia.
Y el Barón D. Pedro, siguiendo la recomendación del jurista impone pena de destierro que para poder castigar ese delinquente es la pena de fuero que es açotes y de fierro y pagar a ca parte el valor de los cabritos conforme el fuero es necessario que se que se pruebe que esse hombre es sospechoso e infamado de (ilegible) y constando esto se podrá obligar como se ha dicho arriba, y no provandose porque estas penas criminales no se puede dar sino haviendose provado claramente el delito bastara desterralle de la baronía con pena de tres años de galeras en caso de contravención y también hay otro camino para corroborar lo privado y es que prendan a Pedro compañero de Agostin de la Serra del qual Pedro dize el delinquente que en días pasados truxo hun cabrito y él y los otros comieron del y podrá ser que el dicho Pedro descubra más claramente el hurto”

Hoy no quedan horcas y el nombre apenas se recuerda y aunque en a finales del XVIII se le llamará La Orca, en 1945 el nombre todavía existía.

EL AHORA.- Estamos apañaos con las concejalías de esta mi aldea. Al desnortado de Fiestas y botellones, empeñado en convertirnos todo el año en Carnaval con fiestas bajo la lona (no, no he escrito luna) a base de saraos de carpa  se nos suma el intitulado de la Juventud, que es competencia y/o tarea muy municipal a falta de una futura Concejalía geriátrica, a la que en consistorio anterior se sumaba la cartera de… ¡Nuevas Tecnologías! Que manda güevos con el titulo y la pretensión política de inmiscuirse entre gente joven, que vive en un mundo de obsolescencia programada y compra compulsiva de lo que sea de última generación aunque no lo necesite, siendo  que la gente apenas distingue un destornillador (en su matiz herramienta o combinado alcohólico) de un gin-tonic y ya nadie recuerda ni cree en aquel MacGyber que con un alambre y una navaja suiza era capaz de reparar un satélite en marcha.  Para el 20 de febrero, el tal de Juventud, me organiza un Carnaval con pasacalle disfrazado y disco móvil final; siendo que los carnavales ya han pasado en todas partes por ese tope del miércoles de ceniza como fecha límite pero les importa una m,,, con tal de xoder al personal cuando les peta. Estamos en una aldea que como toda formación profesional coloca pasquines por los escaparates anunciándose cursos de manipulador de alimentos y… Superior de Cajero (no de banco sino de tienda, por más que ahora las maquinas registradoras ya te marcan hasta el dinero a devolver cuando se paga con un billete más alto que la compra) todo un promisorio repertorio de oferta laboral futurible y disponible para esos jóvenes cuyo paso escolar no les sirve siquiera como base académica para acceder a simples puestos de peón laboral pero parece que a base de actividades juveniles noctívagas los ediles creen más en aquello del cínico futuro profesional ansiado: “vivir de los padres hasta que tus propios hijos puedan mantenerte”
Recuerdo el anuncio del niño entusiasmado porque le han regalado un palo para jugar…o quizás se alegre para usarlo “encorriendo” en plan tío de la vara a toda esta panda de ocurrentes concejales incapaces de darle esperanza de futuro a nada ni a nadie más allá de facilitar el refocile pueril a cuenta de lo comunal.

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