martes, 10 de mayo de 2016

de famosos y de collejas

Colleja a les colles.-
No mejoramos. El llamado Fin de semana de la Juventud, institucionalizado por la boba complicidad de muchos, se convierte en laico Triduo al botellón (aclaro: Triduo viene de tres y tri-duo sería 3x2=6) Se trata de asunto entreverado de negocio privado en competencia desleal con la hostelería local, usando instalaciones comunales para su actividad, enmascarado de oenegé juvenil sin ánimo de lucro bajo cobertura-pantalla  asociativa de Agrupación de collas  (cuadrillas y/o pandillas); con toda la bien intencionalidad social de evento,  bendecida municipalmente por la concejalía de eso que para los políticos significa Juventud, o sea, un voraz consumidor de ocio noctívago al que hay que apaciguar-mimar como caladero de votos subvencionándole toda anestesia que les mantenga en pulsión bajo esa tormenta hormonal siempre insatisfecha.
 No, no mejoramos porque mantenemos a nuestros jóvenes aletargando su vacio presente con siempre lo mismo: música y alcohol que en ruido ambiental les oculte que no cambiaran su futuro incierto e inseguro. Para coña del tema en el pasquín se olvida decir en qué mes y en qué año celebran tal agotador programa de comidas y sorteos con ese trasnoche tan sostenido y…, a mayor sin sustancia, los intitulados Patrocinadores en su papel de pagafantas añaden esa línea candorosa de legalismo moralizante “Bebe con moderación, es tu responsabilidad, prohibido el consumo de bebidas alcohólicas para menores de 18 años”. 
No tenemos remedio ¿qué pinta una Asociación cultural en todo esto metiendo una gimkana (quizá querían decir gymkana) post cena? Hubo un cínico que definió la Juventud como la única enfermedad que se curaba solo con el paso del tiempo pero sospecho que eso no sucede en mi aldea. ¿por qué le llaman disco-móvil si siempre nos dan por saco a los de siempre al hacerla solo en el multi-usos? (carpa no de múltiples usos sino de un solo mismo uso múltiples veces para desesperación insomne del vecindario) Nos merecemos todos una buena colleja para mejorar lo inmejorable.

De famosos y conocidos vistos antaño por Oropesa: El ansia tontiloca de muchas localidades por ser lugar conocido o reconocido como Destino turístico u lanzar anzuelo seductor como objeto de ensueño, les lleva a asociarse con lo que sea con tal de popularizarse y ser nombradas. Siempre viene bien que se sepa que un famoso veranea en tal lugar por cuanto es un gratuito reclamo publicitario añadido… aunque también los hay famosos de pago y esa estratagema comercial nunca acaba de convencer porque por muy guay que salga el anuncio en el receptor flota la sonrisa mercenaria ¿alguien recuerda haber visto a la Mourreau  o a la Igartiburu tomando el baño por aquí? No, no me refiero precisamente a eso que hoy se llama Celebrities, gentes que aportan un falso glamour de cotilleo en “famoseo” vulgar. Por fortuna aun no hemos llegado a un Oropesa shore ni a un chiringuito de lo que sea, donde bajo populachera serie televisiva, supuestamente rodada en un lugar, se quiere tener lo chusco como propaganda… pero yo quiero recordar a gente afamada en su oficio, prestigiados por su maestría y que con la discreción propia de su mérito personal son conocidos y reconocidos por su labor, que no por el cotilleo de sus vidas publicadas.  Gente que vino por aquí como elección personal, con discreción y señorío, sin alharaca ni tronío superfluo.

Hubo un tiempo…A finales de los 60 con menos de quince años de edad me acerqué a saludar a unos bañistas de la Playa de Oropesa en quienes reconocí a los que habían sido mis profesores en el Instituto turolense allá por el 63/64.  Uno de ellos era José Antonio Labordeta (1935-2010) que aun no era conocido por sus facetas de cantautor, político y esa tardía popularidad (entre 1995 y 2000) que le dio fama en aquella serie televisiva “un país en la mochila”. También fue visto más de una vez veraneando por Oropesa al actor  José Luis López Vázquez (1922-2009) quizá porque ya en 1954, bajo la dirección cinematográfica de Luis García Berlanga (1921-2010), había conocido la zona en Benicasim (Hotel Voramar) durante el rodaje de la película Novio a la Vista.

De Berlanga diré que quiso afincarse entre nosotros, comprando un solar donde construirse un chalet que lo situaba con privilegiado acceso a una, abandonada y recoleta, cala entre Orpesa la vella (vieja) y el túnel o puente de los vizcaínos. De sus tormentosas y cansinas gestiones con la burocracia municipal le debió quedar regusto amargo por cuanto que, una vez ya establecido y afincado, le proyectaron un puerto deportivo cegándole vistas y anulando cualquier  expectativa residencial que hubiese tenido por motivación residencial y en esa pugna Berlanga acabaría tirando la toalla renunciando a Oropesa. Atrás quedaría algún intento cultural con su colaboración como la Semana del video del CIT (Centro Iniciativas Turísticas) por los 80 que alguien podrá relatar mejor que yo.

Oropesa por aquellos años tenía una plantilla funcionarial municipal que apenas suponía un alguacil-pregonero, un pasante o escribiente en tareas de ocuparse de todo no solo por ser el único sino porque todo pasaba por sus manos ya que la plantilla política apenas recordaba nada de lo que se llevaba entre manos al ser más fácil decir: eso lo lleva fulano. Berlanga tenía como firma de autor en sus filmes el meter una frase en guión que citara al Imperio Austrohúngaro aunque no viniese a cuento y desde que se relacionó con Oropesa también aparece algún personaje secundario en plan de auxiliar-ayudante-ejecutor de encargos-conseguidor al que siempre llama Palomero. Así ocurre en La Vaquilla y alguna Escopeta Nacional.    La causa es que el secretario in pectore de Oropesa, el personaje al que continuadamente se le remitía a Berlanga para toda gestión municipal era José Palomero Nicolau (1928-1987), administrativo local en plan todoterreno o general purpose por décadas, con el que se escudaban todos ante cualquier contratiempo.  Así es, así fue, así lo cuento.  

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