jueves, 12 de julio de 2012

Fiestas de Incordiar al vecindario


Fiestas de guardar y fiestas de incordiar vecindarios
Cuando antiguamente se hablaba de fiestas de guardar se pensaba en la obligatoriedad conveniente de tener unos días de descanso entre lo habitual  de la vida humana, que eran jornadas de sol a sol (lo de las 8 horas vino mucho después). Ya saben aquello de que hasta el mismo Dios “al séptimo día descansó” pero nada se dice que se entregara en esa jornada a la música,  sonido e iluminación, toda la noche, como dice el pasquín que adjunto, patrocinado-pagado con mis impuestos para anunciarme una noche en vela “ad maiorem gloriam” de un grupo organizador auto llamado Orpesa Jove (Oropesa Joven), cuyo escudo corporativo son dos seres dando saltos y, entre fuegos artificiales, tocando bocinas o empinando el codo, que vaya Ud.,  a saber, en clara muestra de sus objetivos y fines con esto de La mar de remember ó the sea of recuerdo. number II, menos mal que no dice "continuará" aunque cabe esperarlo.

   Que la intención es molestar toda la noche lo adivino de la hora de inicio 23:59 horas (1 minuto antes de que la carroza se convierta en calabaza) y también sé lo que el Recinto Multiusos supone, ya  que más que recinto es techado-sombrajo, pues es una carpa de lona malamente semi tapada (por el techo), generalmente sin poner la lona lateral por aquello del calor veraniego, a escasos metros del cuartelillo de la Guardia Civil (donde tampoco dormirá esa noche el personal franco de servicio). Tiene por razón de su estructura gran sonoridad garantizada  al aire libre por todo el casco urbano no solo por la electricidad municipal, que alimenta los amplificadores, sino gracias al efecto anfiteatro que por la montaña del castillo nos da su acústica natural.  
  Que no me equivoco en mi apreciación se corrobora con el que ya hace un mes sufrí el insomnio provocado manu musicale cuando en de Junio  se planeó y ejecutaron algo parecido un sábado y domingo seguidos por los mismos organizadores Orpesa Jove. Lo de multi-usos es un eufemismo pues parece referirse a multi-veces el mismo uso único de música noctívaga o recinto botellón.  
    Aquí en fin se mantiene una ficción por la que todo el año es un calendario de fiestas y eventos ruidosos,  que se resumen en crear “ocasiones de gasto” para el público bajo coartada de  añadir atractivo al servicio del ocio del visitante ¿turista? Y dinamismo de la economía local ¿todos?   Denominador común de la gran mayoría de actos festeros es horario intempestivo y sin limite, música exasperante, botellón al aire libre y noche sin dormir para los que viven alrededor. El aforo suele ser “perfectamente cuantificable a simple vista sin necesidad de recontar” y la hora final depende de la voluntad o cansancio del tío de los discos con altavoces, que parece no enterarse que está solo desde hace rato y se bastarían los auriculares que lleva para dar rienda a su arte.
Me subleva la respuesta de un edil a mis quejas sobre la reiterada programación de disco-móviles, disco-bares al aire libre, disco-decibelios a noche completa frente a mi domicilio que se suceden anualmente a casi un happening-botellón por mes.          
  Hay zonas de Oropesa libres de esta esclavitud, quizá por tener la suerte de ser de alto- standing o no tener dentro de ellas suelo municipal en su interior para verbenas y  festejos.             
  Oír que lejos de plantear moderación y cordura en la programación, corregir a quien oficializa un simple negocio particular privado disfrazándolo de festejo municipal,  o simplemente ponderar que es oportuno autorizar y que está fuera de lugar,  el remedio oficial pasa siempre por encima de todos los afectados mostrando lo poco que estos importan como ciudadanos residentes al  no vetar ni evitar nunca un acto molesto antes de producirse, por inapropiado o extemporaneo, sino que la solución siempre es sugerirme que me ausente esos días de mi hogar y mi ciudad para ser acomodaticio, pragmático y paciente con una realidad que nadie quiere cambiar. 
 O sea, que si un negocio particular en local propio mantuviera una actividad parecida, mínimamente por debajo del umbral de molestia que esto produce, sería seguramente sancionado y clausurado por el mismo órgano administrativo que patrocina, favorece, ayuda, subvenciona, apoya y da cobertura a todo este ferial de ociosos noctívagos con tan emprendedoras ideas ocio-lucrativas.
No son cosas de pueblo sino de demencia colectiva española en general que se niega a sentar reales bases de mayoria-minoria en asuntos de fiesta. Me asombra que un ayuntamiento capitalino (el de Castellón)  por el ruido de una calle de tascas que los vecinos llevaron a Tribunales y se ganaron una prohibición absoluta de seguir sufriendo el bochinche de gente, bebiendo al aire libre hasta avanzada la noche, se declara en prensa que el ayuntamiento responsable de hacer cumplir las normas, acata la sentencia judicial pero diciendo, a renglón seguido, que modificará ordenanzas para poder seguir como antes -te pongas como te pongas te la tengo que...-y alucino porque entre todos aceptamos que de ciudadanos nos pasen a súbditos y peor que el silencio de los corderos es oír la servil aceptación de que en todas partes es así, yo no me entero porque duermo muy adentro o acéptalo porque no se puede hacer nada y siempre ha sido así.
Leyendo el pasquín me conmuevo, leo eso de los éxitos que marcaron mi vida en los 80 y los 90, y además de no remember (recordar en español, esto de escribir en bilingüe me queda de pena) canciones de hace 30 o 20 años como éxitos mios sino que tengo por tales en mi vida las  vivencias, personas, compañeros, vicisitudes de mi vida personal y laboral, esfuerzos y logros, que forman paisaje de mi memoria más que de mi oído y entre la que no hay constancia de haber conocido al mencionado rey del remember que me amenizará toda la noche.
  ¡Ya está bien de memeces! cuando se pasa por encima del bienestar residencial de los demás no se puede contemporizar con actividades y actos más allá de los oficiales y tradicionales. No se puede vivir en un entorno ciudadano que no permite dormir una noche entera, arruinando el descanso laboral del fin de semana a razón de casi uno o dos fines de semana por mes y encima pagando impuestos que apoyan estas actividades subvencionándolos en parte directa o indirectamente.   
  Allá cada cual con sus gustos y aficiones pero que las monte por su cuenta y riesgo financiero y se las guarde en su entorno y con su público sin hacernos compartir noche, obligados a su climax grupal  para recordar una música ( Remember the music, otra vez lo del inglés por delante para que nadie se espante) que caso de haberla oído los actuales jovenes en su momento con 20 años de edad para verdaderamente recordarla, hoy tendrían de 30 a 50 que es cuerpo añojo suficiente para necesitar las noches ocupados en otros menesteres de guateques cuasi privados, cenas con velas, u otros para todos los públicos y edades como es el merecido descanso para afrontar la semana laboral siguiente.

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