Simplón y ramplonero es el colectivo panorama presente y
futuro
Acabó la noche del 21 de julio pasadas las 5 de la
madrugada, el tío del altavoz se auto jaleaba gritando ¡Arribaaaaaa Oropesa! Y además de presentar voceando a un tal
Antonio (como el ultimo hippie de Ibiza) tal y como si estuviéramos ante el
Ungido del Señor, trataba de decir a su gente que recordarían esa noche con sus
nietos pasando el tiempo, como si fuera una liturgia inolvidable el esperpento
del Remenber (yo sí que me remember de algún que otro familiar
ajeno). En mi casa hubo quien se fue a dormir fuera porque
su guardia de hospital del día siguiente no podía compaginarse con la boniatez (de boniato) mental de la gente
que es capaz de retrasar el inicio de su matraca para no molestar a otro acto
que se realizaba en la Plaza de la Iglesia pero no es capaz de entender que la
noche es por igual de gente que trabaja y gente que vacaciona. Con los mismos
derechos y quizá con distintos impuestos pagados en el municipio por contribuyente.
Un vecino (que no soy yo) comentaba a la panadera el alto volumen que
impidió dormir a su anciana madre esa noche y recibió la comprensiva respuesta
de que hay que entender que son jóvenes, disculpando al agresor. Típico de
Oropesa donde nadie quiere afrontar ningún problema negándose a admitir lo que
no le afecta personalmente, opinando siempre a favor de quien te causa el daño porque es más facil ser tolerante con quien no va a atender razones. Como esa panadería subvencionó el cartel a esos jóvenes,
yo dejaré de comprar en ella para que me comprenda mejor de hoy en adelante, así
verá que si me impiden vivir en mi casa no voy a contemporizar con simplones
egoístas incapaces de nada que no sea pensar en sí mismos.
Si la gente no tienen
valor para decir, No o Basta, negándome el consuelo de dar por intolerable esta
situación yo si tengo opción para boicotear a los que tengo por cómplices,
necesarios por incautos, en este mobbing de
psico-terror domiciliar que me causan las salvajes disco al aire libre,
impidiéndome el uso de la morada como domicilio. Derecho vulnerado que ya que
será detonante de mi abandono de casa y población, antes o después, me llevará
a los tribunales en busca de amparo judicial.
Esto va a peor, vienen fiestas de San Jaime y, en ellas,
otra vez la banda juvenil de montarse la fiesta gratis en instalación municipal
se anuncia para el 28 de Julio nuevamente con otra agresión domiciliar al
vecindario. Comoquiera que el 25 de julio hay otra disco-móvil en el mismo
lugar. Van junto a lo de junio, en el espacio de un mes, 3 noches completas sin
dormir por causa municipal que programa como fiesta lo que solo es molestia
vecinal. En agosto serán las vacas saltarinas los jueves y lo que venga, total
siempre un megáfono con un energúmeno hablando solo como para oírle hasta casi las 2 en vez de la propia tv de
casa. En septiembre hay otro anuncio de moteros rockeros y después… Octubre con
casi diez días seguidos de tortura casetera
en “recinto ferial” donde en genial confusión unos tíos montan su
negocio lucrativo de copas como si fueran peñas de fiesta patronal. Habrá
finalmente que quitarse la careta y empezar a nombrar en público al tinglado
lúdico empresarial que negocia con la fiesta comunal mortificando a los vecinos
y llenando sus bolsillos.
Todo un muestrario de
lo que me espera por ser paciente y manso con estos gaznápiros locales ante las
pamplinas de los festejos sin control ni límite. (Mirad el diccionario antes de decir que insulto)


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