domingo, 22 de julio de 2012

Programar fiesta hasta reventar


Simplón y ramplonero es el colectivo panorama presente y futuro
  Acabó la noche del 21 de julio pasadas las 5 de la madrugada, el tío del altavoz se auto jaleaba gritando ¡Arribaaaaaa  Oropesa!  Y además de presentar voceando a un tal Antonio (como el ultimo hippie de Ibiza) tal y como si estuviéramos ante el Ungido del Señor, trataba de decir a su gente que recordarían esa noche con sus nietos pasando el tiempo, como si fuera una liturgia inolvidable el esperpento del Remenber  (yo sí que me remember de algún que otro familiar ajeno).    En mi casa hubo quien se fue a dormir fuera porque su guardia de hospital del día siguiente no podía compaginarse con la boniatez (de boniato) mental de la gente que es capaz de retrasar el inicio de su matraca para no molestar a otro acto que se realizaba en la Plaza de la Iglesia pero no es capaz de entender que la noche es por igual de gente que trabaja y gente que vacaciona. Con los mismos derechos y quizá con distintos impuestos pagados en el municipio por contribuyente.
  Un vecino (que no soy yo) comentaba a la panadera el alto volumen que impidió dormir a su anciana madre esa noche y recibió la comprensiva respuesta de que hay que entender que son jóvenes, disculpando al agresor. Típico de Oropesa donde nadie quiere afrontar ningún problema negándose a admitir lo que no le afecta personalmente, opinando siempre a favor de quien te causa el daño porque es más facil ser tolerante con quien no va a atender razones. Como esa panadería subvencionó el cartel a esos jóvenes, yo dejaré de comprar en ella para que me comprenda mejor de hoy en adelante, así verá que si me impiden vivir en mi casa no voy a contemporizar con simplones egoístas incapaces de nada que no sea pensar en sí mismos.
   Si la gente no tienen valor para decir, No o Basta, negándome el consuelo de dar por intolerable esta situación yo si tengo opción para boicotear a los que tengo por cómplices, necesarios por incautos, en este mobbing de psico-terror domiciliar que me causan las salvajes disco al aire libre, impidiéndome el uso de la morada como domicilio. Derecho vulnerado que ya que será detonante de mi abandono de casa y población, antes o después, me llevará a los tribunales en busca de amparo judicial.
   Esto va a peor, vienen fiestas de San Jaime y, en ellas, otra vez la banda juvenil de montarse la fiesta gratis en instalación municipal se anuncia para el 28 de Julio nuevamente con otra agresión domiciliar al vecindario. Comoquiera que el 25 de julio hay otra disco-móvil en el mismo lugar. Van junto a lo de junio, en el espacio de un mes, 3 noches completas sin dormir por causa municipal que programa como fiesta lo que solo es molestia vecinal. En agosto serán las vacas saltarinas los jueves y lo que venga, total siempre un megáfono con un energúmeno hablando solo como para oírle  hasta casi las 2 en vez de la propia tv de casa. En septiembre hay otro anuncio de moteros rockeros y después… Octubre con casi diez días seguidos de tortura casetera  en “recinto ferial” donde en genial confusión unos tíos montan su negocio lucrativo de copas como si fueran peñas de fiesta patronal. Habrá finalmente que quitarse la careta y empezar a nombrar en público al tinglado lúdico empresarial que negocia con la fiesta comunal mortificando a los vecinos y llenando sus bolsillos.
 Todo un muestrario de lo que me espera por ser paciente y manso con estos gaznápiros locales ante las pamplinas de los festejos sin control ni límite. (Mirad el diccionario antes de decir que insulto)

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