lunes, 17 de septiembre de 2012


La música ambiental por matraca o el ruido musical a gusto de algunos tocapelotas.-

Se atribuye a Napoleón decir algo parecido a que la música era el más bello de los ruidos, pero ruido al fin, y sea cierta o no la frase, para algunos que no diferencian bien entre ruido y música, estas vibraciones del aire son crispantes o elevadoras del ánimo personal que necesitan en dosis permanente para estar en el mundo consciente sin abrumarse por la realidad. Hay demasiada gente que busca su evasión personal con el ocio saturado de ruido y nos dan a los demás su ración de música al gusto de ellos mediante altavoces y aparatos que superan el alcance de sus propias orejas, invadiendo  las nuestras sin piedad ni conmiseración con nuestro derecho a la intimidad.
  Aunque en su gusto musical personal la mayoría no pasen la escala de apreciar lo que son apenas algo mas que ruidos con cadencia repetitiva, es moda de hoy huir del silencio y el consumir música hasta para pensar y el ocio no existe sin colocar música ambiental artificial dominando todas las relaciones humanas. Pasar del gusto exacerbado solo por el ritmo al gusto por la melodía armónica, es algo que no entra por el paladar de muchos consumidores compulsivos de música enlatada que usan de la electricidad y la amplificación como instrumento de agresión a los demás sin darse cuenta de ello. O sin importarles un bledo los efectos sobre los demás, por no verse a sí mismos como tocapelotas que pueden llegar a ser por su molestia a los demás, sino por ombligo de su propio mundo.  
    El problema no solo es cuando van por la calle zombies o autistas escondidos tras unos auriculares sino cuando se juntan grupalmente en un espacio público convirtiéndose en amo y señor del sonido para su goce y tortura de los demás que no compartimos afición ni gusto por lo suyo.

Comprensión cero para nosotros los dolientes del Ruido y tolerancia infinita con ellos.- Es cansino ver la disculpa social con estas molestias que entran hasta el excusado de cada casa desde la calle y, por el contrario la especial inquina, o el apestamiento social, contra otros actos nocivos insonoros y humeantes, personales de cada cual, legales también, que apenas afectan en molestia a nuestros congéneres en un entorno alrededor del metro de distancia.
 Es de hartazgo la esclavitud y servidumbre de ser siempre allanados por estos tocapelotas, victoriosos siempre gracias al apoyo, tolerancia, permisividad de las autoridades, cuando no gozando encima de subvención oficial  para imponernos su ruido ambiental, su gusto musical propio y su molestia agresiva directamente en nuestras vidas, domicilios, y periodos de descanso, petándonos la convivencia cuando les rota a ellos en su afición y calendario. Es de alucinar la extrema comprensión con el exceso de mala educación y falta convivencial de respeto a la mayoría si se trata de fechas catalogadas de Fiestas oficiales pero es más bobalicón convertir todo el año en un perpetuo calendario de música al aire libre para ofertar ocio comunal a los pocos noctivagos que hay por aqui.
Acaba de suceder. Otra noche de fin de semana insomne con ruido por causa de música rockera o como quiera se llame a eso de guitarra eléctrica titilante y voces aullantes.
 Que los moteros se reúnan aquí aunque sean foráneos en su mayoría, Vale. Que por estar a gusto consigo mismos nos den tabarra de tubo de escape, Vale. que por amar la estética rockera se sientan felices vestidos de tal guisa que hoy parece anacrónico o en ucronía de viaje al pasado, Vale.
    Vale incluso que siendo asunto de pocos en iniciativa lúdica Particular  reciban cierto apoyo oficial comunal en trabajo de instalación y ayuda de obtener un lugar para su evento (No es obligado, tambien podría ser un sitio privado y cerrado de pago) Gasto que, en parte, se sufragan ellos mismos aunque no contabilizamos gastos a cargo de los demás (limpieza, policia, montaje etc.).
No haré cuestión polémica de soportar sus ruidos de alegre expansión, emotiva y de máquina, en la concentración lúdica de autoafirmación en sus aficiones moteras.  Pasaré por asumible que aun dándose dos días seguidos de encuentro, su bullicio me trastorne el entorno domiciliar todo el fin de semana completo pero lo que no Vale, y les sobra, es su concierto musical hasta madrugada, al aire libre nocturno, que sumado a la música ambiental de sus puestos de merchandising supone ruido constante casi 48 horas y ese concierto sobrante e insufrible es de la noche al amanecer bajo bendición municipal. Porque la vida domiciliar de cada cual debe ser protegida de las agresiones de todo tipo y esta del ruido lo es sin ningún genero de duda maxime cuando se suma mes a mes un denso programa de ruido musical en recinto municipal.
La noche me confunde, deben pensar las autoridades responsables.- esta frase que popularizó un gigoló cubano noctívago, de efímera gloria mundana por la foto publicada de sus atributos , me sirve para decir que con la excusa de Turístico parece como si se dejara la noche para campar por libre todos los tocapelotas, como si no hubiera vecinos sufrientes, dolientes y pacientes que atender.

Yo pago impuestos y de alguna forma los gastos  comunales en montar la Paraeta de eventos musicales que me mortifican en propia casa, son sufragados por mí. Los beneficios son dudosos, en mi caso ninguno, y para el resto de convecinos  visto el aforo de asistencia es de provecho escaso. Desde luego no aporta a la ciudad ni al vecindario nada sustancial. Pero ¿estoy obseso con el ruido? ¿Tengo yo algo contra la gente? Veréis queridos míos: El problema es de horario más que de volumen o lugar, que también, porque llevándoselo algo más allá sigue zumbando y bajando decibelios sigue vibrando y gibando las horas de sueño. Que no coincidáis con mis gustos musicales es lo de menos porque lo de más es que ni con el permiso de la autoridad tenéis derecho a joder (sin connotación sexual)  al personal en sus propias casas.
 Está claro que no formo parte de las prioridades de atención vecinal para mis gestores políticos, ni les quita el sueño mi malestar y molestia, pero como pago anualmente una cantidad de tributos y estoy en mi derecho ciudadano, tendrán que tener paciencia conmigo porque les afee su complicidad con la primera fuente de aldeanismo que deteriora nuestra localidad.

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