Todos contra uno o al revés, uno
contra el mundo
Lo de llamarle a uno Enemigo
del pueblo suele ser peligroso pues el invento de la etiqueta, ya desde la
revolución francesa, acaba en el ajusticiamiento del acusado. Del siglo XX hay internacionales
ejemplos en los que bajo esa acusación se limpiaba
de gente cualquier oposición o disidencia, sin mayor miramiento ni limite, por el simple hecho de llevar la contraria al
que manda. Hay otra variante que es la del enemigo
del estado y la más yanqui-peliculera del enemigo público, redundándola en eso de nº1 si se le quiere dar más teatro al asunto. Pero no solo hay política en el lado oscuro de
la vida y el monopolio de los malos no lo tiene nadie y por eso es más fácil
buscar ejemplos fuera de la vida real y del propio entorno para no causar daños
colaterales en nadie.
Y del Teatro
pongo el ejemplo: La obra teatral del afamado noruego Henrik Ibsen escrita en
1882 que se llama Un enemigo del pueblo y cuya trama es así:
Un doctor reside
en una localidad (noruega por
supuesto) cuyo balneario es la
principal atracción turística y el motor de la economía local (wikipedia dixit).
El buen Dr. descubre una bacteria en el agua…ejem,
ejem, disculpen el carraspeo al
escribir, y preocupado por
la salud de sus convecinos pues…decide advertir a la gente del riesgo y...ejem,
ejem, ¿Por qué me viene esta tos? …Bueno
pues resulta que al pobre Dr. le cae la del pulpo encima pues se le enfrenta un
frente común de todo el pueblo contra él. Vecinos y autoridades en sus versiones:
Prensa, Alcalde y Poderosos e influyentes convecinos con intereses y etc. etc.;
Lo malo y escamante viene cuando la etiqueta no viene del que manda sino de quien le manda al que manda, algo que suele actuar desde la sombra.
El Doctor
pretende salvar el peligro y dice lo que nadie quiere ni oír, ni comentar, ni
que se diga; Conclusión del nudo del guión: Por hablar y llevar la contraria
a la mayoría social de su ciudad se le marca y estigma como traidor al pueblo,
convirtiéndolo en proscrito social y se le hace la vida imposible a él y su
familia llegando hasta ponerle en límites de riesgo personal y físico. No se como acaba la historia pero cabe suponerlo.
la veleta de la condena social no se ajusta a criterios de razón siempre contra el proscrito y se confunde lo del bien común y el bienestar social con la conveniencia personal o particular de algunos.
(A veces la cosa por lugares aldeanos es más cutre y menos
peligrosa pero igual de confabulada, ya saben eso de lavar la ropa sucia en casa y que hoy no es el lechero
quien llama a la puerta y no quedan vecinos para que me oigan pedir auxilio)
El arte imita a la naturaleza o eso de inspirado en la vida real.-
Por aquello de reforzar lo que apunto e
insinúo sobre esa obra de teatro con eso de no lo digo yo solo sino que también
lo dice…copio literalmente por sus mejores palabras, un comentario de wikipedia sobre el autor y sus obras: Las obras de Henrik Ibsen siempre tuvieron un trasfondo de crítica social, en ésta se expone el riesgo de que la democracia degenere en demagogia y sobre el precio que paga quien dice a viva voz eso que la mayoría niega. Una obra sobre el coste de airear la verdad cuando es odiosa. La actualidad de Un enemigo del pueblo nos muestra a políticos expertos en dobles lenguajes, medios de comunicación que se presentan funcionales al poder y que pactan con éste, intereses particulares enmascarados bajo la noción de “bien común" y una opinión pública a la que se sacraliza al tiempo que se la manipula obscenamente.
Hay una película (1973) llamada Serpico que nos da otra visión de esa lucha individual por la imposible tarea de arreglar el mundo en solitario “cuando los malos son muchos más que los buenos”.
Este policía neoyorquino lucha contra la corrupción de sus
compañeros y sufre la trampa de ellos en forma de “accidente laboral”…y uno no se sorprende de nada cuando se hace veterano de la vida y recuerda aquella frase certera en ironía de un político ¡coged y esconded la cartera, que vienen los nuestros!Una vez un concejal me explicaba su lucha contra el vacio, del eco de su soledad o la pared por respuesta a su esfuerzo por modificar una irregularidad corrigiéndola. Era una acción municipal que Afectaba a funcionarios cobrando indebidamente algunas cuantías de complemento (por concepto incorrecto o indebido de pago pero no por el cobro ilegal o bajo sobre-mano-mordida de ellos) y ese pago podría ser denunciable y penable al consistorio si actuaban los tribunales lo que, a su juicio, se hacía urgente corregir y cambiar mirando al futuro de evitar problemas… Bueno no le han colocado el cartel de enemigo del pueblo por los pelos pero confían en que no sea capaz de remover nada que no interesa a nadie airear y ese es el quid social del asunto que solo percibe problemas en la ley del número de afectados.
Le felicito y le compadezco, le agradezco el intento y no le reprocho el resultado sea cual sea, porque el hecho que valoro es la intencionalidad de corregir disfunciones sea por errores o desviaciones.
Vista la información e ilustración de la opinión vecinal sobre cualquier tema que existe por todas partes, incluyendo por las proximidades de ésta donde resido, barrunto lo que sigue: No hay real interés vecinal en funcionar bien ni por hacer las cosas bien por convicción o principio moral,
sino que el interés motivador versa por el propio interés y por no tener problemas con la gente cuando es mayoría o pueden oírse sus
quejas y los problemas siempre vienen del descontento no de la injusticia sino
de la justicia cuando se atan las cosas bien ajustándose a lo correcto.
Por eso las frases que más se oyen pensando cada cual en sí mismo o algún familiar directo son: Tendrían que ayudar, dar apoyo, hacer algo, buscar una solución, dialogar, ...hasta mi madre, aun dándome razón me decía "no hables tanto que te tomaran manía". Ya se sabe que ni con las redes sociales eso de la opinión pública se contrapone a la opinión publicada aunque se ayude a la formación de opinión si eso fuera posible cuando hay cerebro en predisposición y condiciones en las que se pueda sembrar información que fructifique en voluntad de corregir las cosas.
no es más amigo el que calla las faltas ni más enemigo el que las habla para corregir
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