domingo, 24 de noviembre de 2013

Luces de Navidad, claroscuros de mala conciencia


Telemaraton solidario del consumo navideño.-  No solo Oropesa sino Barcelona y Madrid, entre otros desnortados del calendario, andan montando luces de Navidad en Noviembre y vuelve la cantinela de que se trata de incentivar compras navideñas. Ahora es cosa de dinamizar economía local mediante consumo privado, antes era tocarnos la fibra con el entrañable y afortunado slogan de Vuelve a Casa por Navidad.
   Entre economistas de filosofar sobre el dinero ajeno, financieros de jugar con impunidad a perder los dineros de todos, políticos con sus gastos o sus manejos de contabilidad creativa y mercaderes con su jeroglífico y laberinto, suman todos un patio de monipodio, toda una tropa feudal que nos marean la vida sumiéndonos como siervos en ocasiones de gasto, ganga y morralla innecesaria, mezclándonos  nieve o playa con tal que haya un día libre, Puentes y acueductos laborales de operación salida-retorno- multa por nuestra seguridad, solo para hacer foie con nuestros bolsillos; Unos venden lo que hay en todas partes, otros cobran IVA a todo lo que se mueve, aquellos prestan la tarjeta de crédito en cómodos plazos (homeopatía financiera, lo similar se cura con lo similar y si Ud. tiene deudas endéudese más para pagarlo) y todos se ayudan de Papa Noel, los Reyes de Oriente y el Calvo de la Lotería (con IRPF desde ahora), para sostener el teatro de una locura consumista hasta las rebajas de Enero (esperemos que haya Paga Extra este año, el que pueda tenerla).  Demasiado largo me lo fiais eso del gasto navideño, pues de Enero a Mayo se trabaja para pagar impuestos, luego viene el veraneo y los colegios y solo faltaba esto, desde Noviembre a Enero, para aguantar con oxigeno-mascarilla el balance económico familiar en estertor anual, temblando como el palo de un sombrajo
   Andamos como pollitos de granja desorientados sobre el día y la noche con el interruptor de la luz on/off, encendido y apagado a necesidad  y conveniencia del granjero, para que coman y crezcan más de lo natural antes de trocearlos en bandeja de pollería porque nos están convirtiendo la Navidad en un montaje político-comercial, prostituyendo no solo el concepto religioso y su mensaje, sino alterándonos el coco en trufa mental de la neurona del consumo con la de la caridad-solidaridad.
     Austeridad obligada por un lado con sus copagos y re-pagos o incrementos, de otro lado subida de impuestos para tapar burbuja-agujero-pozo sin fondo de manirrotos gestores y, como solución final, el promover consumo civil desaforado para levantar economía, junto a llamadas para solidarizarse con los desafortunados, son un coctel peligroso que nos puede llevar a muchos a engrosar la cola de la sopa boba sin enterarnos. No hago bromas con lo de la cola de necesitados porque entiendo que es problema real para algunos, que debe atenderse con prioridad y eficacia pero, a ciertos niveles de responsabilidad, hay que jugar a buscar soluciones de fondo más que de plato diario si se quiere seguir aquello de "enséñale a pescar y no te baste con darle un pez"
   Todos se aprovechan del nublado mental inducido de nostalgia, y buenos propósitos de Paz y Felicidad, que a golpe de luz y musiquilla nos invade para tocarnos bolsillo-corazón con el timbre mendicante de la oportunidad. Andan pidiéndonos migajas que les sumen containers ,apelando a nuestro remordimiento en alivio dosis Prozac de conciencia (suya y nuestra), cuando el hambre de la necesidad se reparte por todo el año de enero a diciembre. Entre recogidas de juguetes, rastrillos o roperos y mercadillos, sorteos de cestas y participaciones de lotería solidarias, voy angustiado por remordimiento de no cubrir todo. Yo creo en lo más práctico y anónimo de ayudar sin mirar calendario a mi entorno, en lo que puedo, cuando puedo, en lo que se me pide o indica como perentoria necesidad personal y directa, si está en mi mano hacerlo pero sin necesitar aturdirme con ver las luces municipales encendidas de navidad.
La cosa viene de antaño, Luis García Berlanga, convecino que fue de Oropesa, además de genial cineasta era un lúcido gran maestro en describir sociológicamente la España de su tiempo dejándolos en  retrato humano que es válido para hoy mismo. Recomiendo ver Plácido (1961) donde retrata esa mala conciencia burguesa de siente un pobre a su mesa por Navidad y con ironía delata las dosis de cinismo, hipocresía y superficialidad de algún sentimentalismo navideño tal y como se siembra mercantilmente en estos tiempos.
Dejadme la Navidad en Paz y devolvédmela a mi ámbito personal y privado, retornadla a sus fechas y sus días con sus ritos y tradiciones familiares. Dejad, políticos y mercaderes, de hacer mamarrachadas como eso de poner ornato de luces laicas para no herir sensibilidades, engrosar boato de Cabalgatas de reyes tipo Comic Disney bajo rivalidad Santa Claus-Melchor, Gaspar, Baltasar y no meted cuchara en la conciencia o creencia de cada cual. No quiero Villancicos desde noviembre cuando compro salchichas en el supermercado, no necesito pagar el doble por el mismo alimento si lo compro en las fechas de consumo tradicional inducido por el comercio que marca lo que existe todo el año como de alta temporada turrón, polvorones, etc. jugando- manipulando- a ley de oferta y demanda.
    Libradme del machaqueo anunciador de bailes, cenas y cotillones con meses de anticipación, de la obligación social de divertirme en cenas y saraos con carestía ficticia por la fecha y, sobre todo, tras pagar IBI, luz, basura y lo que se me diga con multa-recargo y embargo, dejadme que practique la caridad o la solidaridad como me enseñaron: que tu mano derecha no sepa lo que hace la mano izquierda aunque no sea Navidad.
 No obstante, toda iniciativa social es saludable aunque deberían recordar aquello de la oportunidad y el exceso. Lo bueno si breve, dos veces bueno y no llevar la Navidad ni a obligatoria ni a que dure un bimestre comercial.

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