lunes, 4 de noviembre de 2013

Respeto a la ciudadania


Política, Ordenanza, Respeto, Miramiento, Derecho personal
    Una de las riquezas del idioma es su variedad de matices que pueden permitir distintos significados para una misma palabra y podemos acabar entendiendo cosas diferentes aun diciendo lo mismo.
  Una convecina, a la que apenas conozco de vista, comenta el ruido que como a mí también le entraba por la ventana el pasado domingo 27 octubre 2013, constatando el hecho (gracias por no hacerme sentir un solitario obseso, maniático compulsivo, del ruido) y afirmaba con  gran sentido común que no centraba la cuestión en problema de Ubicación sino de Volumen, no ponía en juicio el Acto que se desarrollaba sino sus efectos sonoros sobre los domicilios y decía en síntesis: no entiendo de ordenanzas ni de políticas… Yo solo pediría que pensaran un poquito en los que vivimos ahí. Lo resumo en una palabra, RESPETO.”    
   Solo puedo decir OK., amén a eso, coincido y me adhiero a su enfoque sobre el problema y matizo que entre los varios significados de la palabra respeto es el de Miramiento, que no el de deferencia, lo que mejor se acomoda en oponerse a este permitirle municipalmente a todo fulano con altavoz el campar por sus respetos [Obrar a su antojo, sin miramientos a la obediencia o a la consideración debida a otra persona].
    Pero si bien el problema no es cosa de ubicación en una u otra parte (el oído y la vista no se necesitan entre sí para constatar el ruido que entra en la casa) si lo es el modo y volumen, frecuencia, horario y forma de programar o ejecutar los actos, al aire libre y en instalación municipal, que no pueden quedar liberados de control medio ambiental solo por ser cosa del ayuntamiento.
    Es más, precisamente por ser ayuntamiento, deben ser ejemplares y firmes en aplicar y garantizar normas de convivencia ciudadana. No es cosa voluntaria sino obligatoria de la Administración el atender al vecindario en sus quejas y solucionar sus problemas aun cuando no formen mayoría y el remedio no es hacer Ordenanzas arbitrarias para acoger excepciones y auto exclusiones legitimando la agresión cuando conviene . No es de recibo que sea la propia administración la fuente del problema por su cerril obstinación en programar lo que no permite a la propia sociedad civil hacer por libre.


      Porque sucede que limitar o impedir la intrusión sonora del exterior al domicilio, no es una deferencia de cortesía o atención graciable que nos da la Autoridad, una atención solicitada de por favor bajo el recomendable consejo de “piense en los demás”, ni una cuestión solucionable (hasta el año que viene) a base de pedir paciencia o aguante vecinal  a quien lo sufre, como un plus de molestia o carga, en sacrificio TODO POR EL MUNICIPIO, ofrecido en respuesta a la demanda oficial de comprensión y tolerancia para con el exceso festero, sino que es una obligación y un deber a no ser agredidos ni vulnerados en un Derecho llamado intimidad domiciliaria cuando este es vulnerado por la injerencia de actividades molestas, insalubres o nocivas o actos perturbadores de cualquier genero, que repercuten negativamente en los particulares afectados por esos actos o actividades, con cierta reiteración y por encima del nivel de tolerancia en una relación normal de vecindad.

El ruido bajo ciertas condiciones afecta a Derechos individuales muy superiores al relajo y la diversión colectiva, por multitudinaria que fuere y que no lo es tanto, derechos tales como la dignidad de la persona, la intimidad personal y familiar, la inviolabilidad del domicilio e, incluso, del derecho a la salud.
                             Quien quiera entender que entienda.

Opinar es ayudar a cambiar políticas equivocadas.- La desprestigiada Política (Doctrina, Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado), o quizá los políticos (actividad de personas, bandos o partidos) en su forma de llevarla, repelen y hacen decir al común de gente que no quiere meterse o no entiende de política, como si el opinar sobre lo que le afecta no fuera ya de por sí una de las 11 acepciones en diccionario de Política: 9.- Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo; No todo en Política es partido político ni electoralismo peleando por votos y mayorías, menos aun consiste solo en el Puedo prometer y Prometo para ganar la lucha por obtener poder a costa de contar votos contra perjudicados.
Otras acepciones son: 6.- Política es la familia del cónyuge o ser político es sinónimo de 4.- actitud Cortés con frialdad y reserva, cuando se esperaba afecto y hacer política no es cosa de militar en un partido pues no es lo mismo buscar un cambio político (cambiar al grupo o persona que rige o aspira a regir los asuntos públicos) que buscar el cambiar de política  (11.- Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado) en respuesta o solución a una situación doliente que nos afecta .
Me importa un bledo que mande Juan, Perico o Andrés, que sean del real o del atlético, altos o bajos, guapos o feos, carismáticos o sin la menor empatía con el personal, incluso que acierten o vayan equivocados en la gestión comunal porque lo que importa es lo que se hace y como se hace, sobre todo si se persiste en el error aun conociendo sus daños por colocar siempre en balanza desfavorable precisamente al que pide amparo y corrección. Ahí está la falta de respeto y ahí están las razones de mi insistencia en pelear contra el ruido aunque sea en solitario. 

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