lunes, 29 de septiembre de 2014

batiburrillo mental

Tiene bemoles que tras pagar las contribuciones municipales, en desagradable cuantía y unilateral valor-concepto discutible o incomprensible para mi corto entender, descubro que me falta un recibo que no me han pasado al cobro y ando peleando por pagarlo. Algo así como El condenado protestando porque no se cumple puntualmente el horario de su ejecución.

 En consulta verbal Recaudación me dice que ya no figura a mi nombre ni a ningún nombre y que pregunte a Catastro como si los solares se volatilizan vía google maps, así que me veo obligado a pelear por esa desaparición de mi titularidad  con la misma frustración que aquel sujeto sodomizado contra su voluntad, que vio desestimada su denuncia al no poder identificar al violador por no haberle visto la cara ya que le estuvo colocado siempre a su espalda.
Hace tiempo que recelo que Oropesa nos viene grande a todos (y no solo a los políticos y funcionarios)  por varias cosas y causas:
 1º se ha abarcado más de lo que se puede digerir y/o gestionar, tanto por su volumen como su complejidad, por no hablar de nuestra corta cualificación para manejarlo.
     2º en lugar de acometer las cosas de una en una se abrió el machete de desbrozar urbanísticamente toda la jungla agrícola dándonos al monopolio obligatorio de dedicarnos todos a lo mismo, actividad que está sin salida por saturación provocada irreflexivamente
 3º las prioridades se han centrado en lo coyuntural, efímero y no sustancial, siendo que lo mercantil y lo comunal se han amalgamado de tal forma anómala que andamos sin objetivos comunales
 4º los "aparentes"objetivos comunales son etéreos y coyunturales confundiendo expectativas de negocio con salidas a los problemas y fiando al futuro las soluciones.  
 5º el peso de la cuestión reside en que los patrimonios de muy pocos habitantes son inflados artificiosamente en su valoración tributaria y soportan la carga fiscal en crucifixión solitaria
comparada con relación al censo sobrevenido que cada vez demanda mayores costes sociales y subvenciones o ayudas…. 
Seguiría, si no fuera consciente de que el placebo de ilusiones inducidas junto al mecanismo de defensa de evitación de la realidad, tratando de no pensar ni hablar de lo desagradable es más fuerte que el deseo de arreglar las cosas, en los individuos que solo esperan gozar presente y que baje maná del cielo.

Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda, o al revés,  es consejo bíblico que no tiene que ver con la esquizofrenia político ideológica de cada cual. Se refiere a buenas obras y acciones que hagas o pienses hacer pero si esto de que una mano vaya por un lado y la otra por otro son cosas que te ocurren en tu vida diaria, ándate con ojo pues estás ante un problema de desorden mental grave y en caso de ser el capitán garfio estás en grave peligro físico. Si esta desconexión mano- cerebro se traslada a la burocracia de gestión y donde pone mano dices departamento donde dice cerebro pones dirección, los que estamos en peligro somos los demás. No digo más…de momento.
El desconcierto social es incapaz de manejar con soltura conceptos y diferenciarlos o matizarlos como para diagnosticar problemas y buscar soluciones: No es lo mismo Ocupación, Empleo, Paro, Población laboral activa, Oportunidades de negocio, incentivos del consumo, dinamización del comercio, expectativas de lucro, emprendedores o empresas que creación de riqueza, flujo de mercado, competitividad, oferta y demanda, etc., etc. Nada se cuantifica o planifica, poco se resuelve o se analiza, menos se siembra que incluso lo que se recoge y de todo se espera solución sin otra cosa que la espera paciente,  

Me apena que las respuestas pequen de simples, por no ofender llamándolas simplonas, como las rifas y sorteos a los compradores de tienda, los huertos urbanos desconcertantes en su finalidad y provecho tanto como los planes de empleo deslavazados sin aparente previsión ni finalidad concreta, Veamos: como dinamizar el flujo comercial en una población si una PARTE NO DESDEÑABLE de masa funcionarial y/o laboral en Oropesa  reside fuera de la propia localidad lo que supone un menor  numero de familias aportando flujo económico de consumo en la población, y un deprimente calendario de eventos y festejos sin plantearse nada permanente para superar el presente. Es más necesario asentar y consolidar lo residencial que buscar más transeúntes eventuales llámese turistas o llámese como se llame. Fiarlo todo al gasto del visitante es suicida e irreflexivo.

No soy de los que exigen a lo municipal cosas más allá de una gestión de recursos y mantenimiento de las estrictas prestaciones vecinales residenciales y urbanas. Pero entre la gente que solo aspira al populismo de que la administración se lo dé todo resuelto como obligación del que manda y el omnímodo poder de la burocracia oficial que asumiendo lo que no les es propio suplanta la sociedad civil pareciendo como si buscase controlar vidas y haciendas sin reparar en el detalle de que son solo un servicio público, hay pocos motivos para el optimismo

CONSUMATUM EST.   

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