domingo, 2 de diciembre de 2012


Táctica y Estrategia local ciudadana: el Arte de no ir a ninguna parte
   Si uno rebusca el significado de las palabras táctica y estrategia para diferenciarlas entre sí, apenas sacará otra conclusión que la del regate corto y la jugada en largo, ambas buscando gol pensando en ganar la Liga. Según diccionario Táctica es: Procedimiento que se sigue o método que se emplea para conseguir un fin determinado o ejecutar algo, mientras que Estrategia es: Modo o sistema de dirigir un asunto para lograr un fin. 




Vemos que, releyendo esas definiciones, ambas tienen una cosa en común. Las dos buscan conseguir, lograr un fin. Y el fin, o la finalidad, de una acción se llama Objetivo. Los trabajos para conseguir un objetivo se logran ejecutando un Plan y para ello es necesario Planificar, Prever, proveer, provisionar, sentar bases, anticipar, dirigir, corregir, encauzar, canalizar, dotar y… motivar, fomentar, entusiasmar, alentar, apoyar, mantener, perseverar, etc. etc. Es trabajo permanente de integrar y sumar, de responsabilizar y vincular a la gente con el objetivo, labor de conjunto y de años, de ideas y de equipo más que de genialidades o aventuras en experimentos. Mala cosa de conseguir en un mundo encerrado en individualismo insolidario, como es corriente en nuestra vecindad, si los únicos que piensan en futuro solo buscan solares para construir.

Los objetivos pueden ser parciales, sucesivos, escalonados, finales e intermedios o complementarios, variables o irrenunciables, alcanzables o inalcanzables e incluso superfluos, pero sobre todo deben ser creíbles, posibles y acertados o atinados, por no hablar de que deben responder a un modelo buscado y deseado como mejora social y beneficio sociológico. Sin Objetivos cumplidos no hay resultados permanentes y durables.
    Si no hay otro objetivo de ciudad, social y económico, que mendigar por el extramundo el que venga gente de fuera, a comprar y gastar su dinero, solo por la cara bonita de ser destino turístico que es algo así como esperar el maná del cielo ¡Apaga y vámonos!

    Claro que moda, modo y modelo son palabras, que no cosas, parecidas. Sus bondades y beneficios no siempre coincidentes, no siempre positivos y perdurables como para tenerlos por lógica evolución natural de progreso. Uno se marea tratando de encontrar respuestas a la pregunta simple: ¿A dónde vamos? ¿Qué buscamos? ¿Qué estamos logrando? ¿Es eso lo que realmente queremos? ¿Lo queremos Todos o solo algunos? ¿Es este el único futuro posible? ¿Es futuro o especulación?...

Mutación social o error socializado.-
Cuando se optó por crear un mundo urbano en oposición a un mundo rural que ya existía , se adoptó una forma de vida y una sociología distinta a la que había. El error consistió en hacerlas incompatibles con toda otra opción en forma de vida. Destruido todo a golpe de hormigón y plusvalías nos deslizamos al monocultivo y, después, monopolio de unos pocos y bien está que no existe la autarquía en ninguna parte pero de ahí a poner todos los huevos en la misma cesta y entre hundirse por no poder vivir todo el año de lo que uno produce por sí y para sí mismo, a esperar a que vengan de fuera inyectando dinero, hay muchas opciones descuidadas y abandonadas.   
     El paso de pueblo a Ciudad se planteó como simple cuestión de número de vecinos censados. Nada de reflexionar sobre lo que diferencia a una urbe de un poblacho o campo de concentración laboral. Llegar a 10.000 solo puso de relieve que seguíamos siendo pueblo pero con más gente de la que se podía asimilar, integrar, atender, dar o buscar trabajo o medio de actividad laboral. Éramos, somos, un simple campamento de fuerza laboral para construir casas y así hoy hay más casas que ciudad.
   Exactamente las hay en doble número que personas de habitantes.
    El análisis previo decía que éramos un municipio turístico confundiendo las cosas entre los ciudadanos y se realizó un Plan de Excelencia turístico de pago  que embarullaba el verdadero objetivo deseable para crear bases de una ciudad desviándolo al solo fin económico de solucionar la cuestión de la estacionalidad de temporada.
   Nunca nació nada nuevo ni diferente pero se mató lo que había dejando el barbecho como realidad presente.

   De braceros y jornaleros, propietarios y aparceros, nos mutamos en albañiles y peones, dependientes y laborales, camareros, funcionarios y subcontratistas. Algunos en lugar de capitanear la industria del turismo naciente se entregaron al sueño de la Promoción y Venta... inmobiliaria, muchos no pasaron siquiera de la sola intermediación comisionista en transacciones de suelo. Pluriempleo que por mostrarse más rentable y boyante que el oficio propio, se convirtió en modus vivendi general donde todos quisieron meter cuchara. Vino multitud de foráneos a tirar de veta y...hoy hay una bolsa de necesidad social, y de empleo precario en ayuda del paro, como nunca la hubo y que malcasa con la California-Las Vegas en que algunos pensaban que estarían por siempre jamás.
    La vida rural tenía su estacionalidad, discontinuidad y riesgo de malograrse cosechas o hundirse los precios, pero...se ganaba más limpiando apartamentos que trabajando en la cooperativa agrícola y el esfuerzo físico parecía menos incomodo en una economía urbana de aluvión que por lo demás tan solo era un empujón de verano. Era tan agradable dejarse llevar por la temporada de verano y su fuente de ingresos que nadie pensaba en eso de que el año tiene 12 meses. ¡Con hacer el Agosto sobraba tiempo y dinero!

Modelo de Ciudad mal planteado de salida: objetivo banal, erróneo o equivocado.-
Confundiendo turismo con venta inmobiliaria se quiso llamar turista o visitante a quien solo era residente de temporada vacacional; Nos conformamos con Hacerle el Agosto al veraneo que- recordemos- empezó con la temporada mensual de todo el Verano en casi 3 meses anuales, que pronto fue quincena de algunos meses -no todos- y los puentes vacacionales. Nadie pensó que ante todo se debía plantear un modelo urbano y social de ciudad residencial atrayente para vivir todo el año de un dinamismo propio e intersectorial en la viabilidad de actividades económicas  posibles.
       El modelo Benidorm fue acariciado con envidia como paradigma turístico y el pie por donde cojeaba todo era la afluencia masiva, rotante y continua de gente flotante, cosa que por aquí estaba estancada en una especie de ciudad-dormitorio de verano, con los llenos de buen tiempo y llegada masiva de propietarios a sus apartamentos que no evolucionaba a nada parecido ni con autopista ni con trenes desde Madrid y se empezó a formar el mito de auto venderse la burra por la vía de buscar turistas en ferias y muestrarios extranjeros, soñando en atasco en las Aduanas de embarque de los aeropuertos.
¿Qué ofrecemos? Lo mismo de antes, pero deteriorado por sobre-desarrollo -léase amontonamiento de casas y vacio de gente- ¿qué vendemos? lo mismo de siempre pero en menos número y cada vez un mayor stock sobrante inmovilizado. ¿Qué hacemos? No lo sé porque veo pasar los años con un calendario de festejos y eventos lúdicos sobresaturado mientras la presión fiscal me ahoga sin que se pueda escapar de la maldición de ver que no vamos a ninguna parte donde refugiarse en una vejez atendida y asistida.
Sic Transit Gloria mundi

domingo, 18 de noviembre de 2012


¿Son Teorías de la conspiración ó  sufrimos la conjura de los necios?
Cuando los problemas se multiplican y reiteran cebándose con uno, y al observar que tienen siempre un mismo o parecido origen, solemos decirnos Parece como si la tuvieran tomada conmigo pues no parece casual que los acontecimientos se sucedan sin tregua, creándose una madeja de enredo que nos atrapa.

 Cuando es repetitivo el foco de conflicto que causa nuestro malestar o cuando parece que estamos en el punto de mira permanente de algo o alguien que nos complica la vida, lo más lógico es no creer ni en la casualidad ni en el azar  o ruleta de la fortuna.
   Cierto es que uno es un mindundi y no es importante, ni representa amenaza, ni despierta interés para nadie como para ser personalmente destinatario de especial inquina u ojeriza, pero a estas alturas de la vida uno percibe como que siempre hay algo detrás de cada agresión recibida: el Cui prodest? ¿A quién beneficia?
 Quizá con la edad uno se vuelve obsesivo de manías persecutorias pero he aprendido escaldado que, sobre todo en los sitios pequeños, Siempre hay indicio de trastienda y trasfondo en todo lo que ocurre y raramente, solo a veces, es algo fortuito o no buscado con especial saña, aunque sea tema menor cuyo resultado nos parezca inocuo siempre resulta inicuo, por más que lo tengamos por fruto casual de una maquinaria burocrática que aparentemente marcha sola, sin timonel ni rumbo prefijado.
   Es como si nos hubiera pillado dentro de la cacharrería el elefante administrativo sin poder salir de ese lugar ni escapar de sus pisotones .

Entre la Paranoia como trastorno delirante y la sospecha de una realidad del trasfondo acosador que perturba nuestras vidas  -oculta pero semi intuida- hay un punto medio que va más allá del piensa mal y acertarás.   De acuerdo, la teoría de la conspiración no existe  pero no diría yo que eso de la conjura de los necios sea algo descartable, sobre todo cuando basta un paquete de folios y un ordenador con un funcionario a piñón fijo, para que te recuerde (y dispare) siempre que vence el plazo burocrático de cualquier obligación que tengas o se quiera ser implacable e inexorable con la aplicación de leyes y reglamentos.  
       Ya se sabe aquello que dijo un ex-presidente de que hay unos más iguales que otros, frase que me viene a cabeza cuando noto la permeabilidad y flexibilidad  en aplicar la jungla de normas y ordenanzas como una constante que nunca se aplica sobre algunos y tal parece ser que si lo es siempre sobre otros.
  Tal vez todo sea paranoia nuestra en manía persecutoria y la realidad solo esconda un agobio por alto nivel de limitación gestora o de escasa competencia funcionarial. Pero...

Vecinos y Visitantes.-        los Orpesins de 1ª, los del montón, y los demás: los innombrables de (-1) categoría:
Untermensch («subhombre» o «subhumano» en alemán) era la forma de referirse a los hombres inferiores por cierta ideología política de la que no quiero acusar a nadie porque no viene a cuento establecer similitudes, ni es cosa de entramparse en adjudicar peyorativos calificativos a destiempo. 
 Y no personalizo el tema direccionalizando el foco en localidad y autoría, porque no creo que señalar con el dedo o denostar en el insulto sirva ni como desahogo en claro signo de impotencia y porque el decir palabras gruesas no ayuda a corregir nada sobre ciertas cosas insanas que me parece observar en la sociedad civil de nuestros días.
   Saco a colación esto de dividir a los hombres en super y sub, como observación que hago de una práctica sociológica que creo ver en nuestro mundo, y no mezclo en ello juicio de ideología ni bandería política, porque si metemos el foco del juicio político sobre las cosas, que es el vicio nacional, acabamos siempre tirándonos trastos a la cabeza y desenfocando las cuestiones hasta olvidar de que trataban, quedándose problemas sin resolver y enmarañados en debates estériles para perder tiempo. 
 Así pues que nadie lea que llamo nazi a nadie porque no deja de ser anécdota esta coincidencia con el hecho de constatar un desvío en las formas de regir lo comunal bajo una tendencia discriminatoria entre vecinos (positiva o negativa) que en la práctica, y al paranoico parecer mío, nos divide democrática y dramáticamente en tres categorías distintas de ciudadanos:
 
   Los de primera (familiares, amigos, parroquianos, una selecta parte de votantes y afiliados del grupo que manda), los del montón (los más de los votantes del que mande, simpatizantes, incluyo en este sector a indiferentes junto a desconocidos y anónimos, nacionales o extranjeros, aunque lleven mucho tiempo residiendo entre nosotros) en grupo social con un denominador común de falta de interés y relevancia social para quien manda excepto en tiempo de elecciones. Finalmente los demás (los innombrables y desterrados del interior, o  sea, aquellos que llevan la contraria, opinan en contra o se oponen a quien manda aunque sea puntualmente por estar afectados en algún caso)

¿Exagero? Dígame Ud. qué pensaría si observa como un escrito de queja vecinal por ruidos sufre un análisis previo de los firmantes acerca de si están empadronados, y en que calle, para así determinar en respuesta y valoración de la queja nada sobre lo que se plantea, ni su posible solución, sino atender únicamente los datos sobre los autores de la queja, esclarecer e identificar a quiénes son los que lo plantean.
   Es tanto como decir que uno no puede opinar sobre un charco o farola si no está delante de la puerta de su casa, o que si no está censado en el lugar (voto local imposible en elecciones y por lo tanto es inútil mimar porque no supone nada electoralmente) y como es residente temporal (paga impuestos pero no vota) tampoco merece respuesta ni atención a lo que expone en queja.  
    O sea que ud, siempre será forastero para esta comuna por mucho que pague altísimas contribuciones, así que riase de esos slogans oficiales de por aquí Con el Turismo y Felicita las fiestas a Vecinos y Visitantes, porque solo cuentan los que cuentan y me temo que esto, sin quererlo ni buscarlo, ha degenerado hasta el punto que el cuasi-PER local consiste en financiarse de forasteros-inversores-visitantes a base de venderles casas para pagar contribuciones engrosando las arcas comunales. Imaginese lo que da de sí el tener alrededor de 23.000 casas pagando y surtiendo a las necesidades de 10.000 censados gastando .
 
   Dislate monumental que retrata lo que hay en muchos sitios de estos páramos y andurriales urbanos no capitalinos: Fuera de pagar impuestos en plazo y de tener que pedir permiso para casí todo lo que se haga de puertas afuera de propia casa, la tropa ciudadana, según parece en su mayoría, No nos merecemos la más mínima atención personalizada excepto ser objetivo de la investigación preventiva-policial por significarnos y salirnos de la fila.
   Nada les importa, o muy poco, a nuestros servidores públicos el que se ajuste o no a derecho una queja, que sea cierta o no, que tenga fundamento o sea una banalidad, que seamos muchos o pocos –eso de las mayorías no siempre es el mejor índice para valorar si algo es o no correcto- ni parece que tampoco hace falta exponer argumentos para tener o no tener razón y razones. Solo parece que importa el descalificar y relativizar a quien se atreve a decir algo incomodo que no se quiere ni oír ni tratar.
  En definitiva, sin resolver la queja ni atenderla, se hace lista indagatoria para ignorarlos y dejarlos sin siquiera una respuesta de atención en acuse de recibo. Ya se sabe que para la masa primaria nunca hay problema de lo que no se habla ni se comenta. Simplemente no existe aunque todos lo perciban.
Las Tretas y Argucias de la Casta de los Elegidos .- Puedo entender el uso de la argucia del silencio administrativo –eufemismo de dar la callada por respuesta- como treta para soslayar incomodas cuestiones pero balbucear, oficial y públicamente, alusiones a la condición personal de los firmantes, ninguneando el asunto en recuento individual de su domicilio y situación censal, es dar oficiosa cuenta del asunto separando a ciudadanos en hombres y subhombres (con pleno derecho o sin derecho).   
   Alguien debería obligar a los electos, y aspirantes a cargos, a asistir a cursos de actualización en pautas y comportamientos deseables para la buena gobernación del común vecinal. De ser ciertas las noticias que me llegan sobre sus comentarios y reflexiones emitidos acerca de las quejas que se le expone y a la vista de la nula inquietud y motivación que les suscita el tema, viendo el fondo y nivel de las disquisiciones intelectuales al caso que se produce entre la clase política local, hay motivo para afirmar que es mejor salir huyendo de aquí cuanto antes, porque ni en esta generación ni en la siguiente sacaremos nada en claro sobre nada que nos afecte e interese resolver.
   Todas las piezas y temas se escapan vivos del debate social que flojea de cotilleo anecdótico o sinsustancial, poniendo demasiado el foco sobre lo superficial y si hablamos del pizarrón de redes sociales, visto los enganches apasionados de algunos en su onanismo y enanismo mental, mejor no asociemos ideas hablando de aquello de darle un lápiz a más de un tonto.
    Esto de ser- y presentarse- los mejores de entre nosotros no parece bastar para tener el nivel deseable que nos merecemos. Nuestros Ungidos por las Urnas, y los aspirantes a serlo, adolecen de alguna carencia de la que no son conscientes, como por ejemplo ponerse en lugar de los que sufren las consecuencias de sus actos y decisiones antes de tomarlas, pero... es lo que hay.
    Este ha sido el trato recibido no solo de quien manda sino del resto de grupos opositores, a quienes también se les pasó el mismo escrito razonado de malestar vecinal por un tema local de exceso de disco-móviles y ruido nocturno en botellón oficial.
   Todos me demuestran, según creo observar, desconocer los mínimos rudimentos de cortesía y desatienden las menores pautas de servicio obligado para con el público. Idea de servicio público que deberían tener si quieren servir a la única razón de ser y estar en donde están. Vota y calla hasta dentro de cuatro años.
      Ya saben aquel chascarrillo de que al amigo había que darle hasta el... si hiciese falta, al enemigo siempre darle por el… y al indiferente se le aplicará la legislación vigente. Pues eso, así andamos, así nos va.
  
No tiene remedio el patio .- A 16 de noviembre ya se están montando adornos de Navidad como esa estrella en el castillo que fue pueril ocurrencia de hace años. Es como si la crisis se vaya a curar y remediar adelantando fechas y escaparates tentadores para el consumo en incentivo de compras navideñas, cuando todos saben lo que hay: Unos en paro, otros sin la extra y todos cobrando menos y pagando más por todo y para todo.
  Claro es que enfoscada en su propia dinámica comercial hay una mercantil interlocal o comarcal que, a su bola, mezcla Navidad con oferta lúdica del Puente de la Constitución  y es que la cogorza por ansia del negocio nos ciega el paso neuronal por el occipucio.
    No da para más el caletre medio que gozamos en general por casi todas partes, seguro que hay otros mundos pero están por el Más Allá.

jueves, 1 de noviembre de 2012


Nadie sabía que ya estaban todos muertos desde mucho tiempo atrás.-
         Y seguían creyéndose vivos, se pensaban que aun seguían rigiendo los destinos y el futuro de su propia ciudad como si solo fuera cosa de tiempo el salir del pozo.  Acostumbrados a vivir encerrados en sí mismos,  confundiendo individualismo con insolidaridad, se desatendieron de su entorno en el lugar donde residían, explotando el paisaje y esquilmándolo hasta un punto de no retorno. Lo que para ellos solo fue ocasión de negocio fue la causa de su muerte en vida como población y sociedad. Ahora ya solo eran menos de la mitad de los que residían en el lugar y no captaron que con un pequeño paquete de votos foráneos se decantaba el resultado hacia donde conviniera.
    

 Nadie vio ni quiso ver la tormenta, porque no hay peor ciego que el tuerto que se tapa el ojo sano, y fue inútil alertar sobre que las cosas estaban inmaduras o fuera de lugar; solo importaba desbrozar monte urbanizando todo a la vez sin pensar en la necesidad del barbecho como terapia de descanso para no perder fertilidad; era fácil suponer que tras saturar el territorio de casas venía el relleno de personas al venderlas y ocuparlas –más o menos temporales o efímeros- y se les creía inversores o turistas cuando realmente fueron un postizo en censo añadido de jubilados, emigrantes, y… poco más.   La ciudad de Puertas Abiertas, que buscaba Turistas y Visitantes para medrar de ellos, se convirtió en la ciudad donde todos eran forasteros y no se reconocían entre sí.

La confusión, desorden y precipitación, en lo que ellos creían progreso y desarrollo les  cambió formas de vida y subordinó intereses al altar inmobiliario todo esfuerzo laboral y ocupacional, matando de raíz cualquier otra opción o salida de vida.
  Al calor del negocio llegaron oportunistas y aficionados, junto a buscavidas de todo tipo, en busca de tajada y…lo lograron. Hicieron caja y se fueron. Aquí quedó las migajas con el amontonamiento de casas y gente, el cerramiento de vistas y horizontes - el físico de paisaje y el de expectativas en futuro personal-   y , sobre todo eso, el caos organizativo porque nadie estimaba que era prioridad poner el carro siempre detrás de los bueyes, las labores previas a todo objetivo y sembrando solo cuando el terreno estaba preparado de antemano.   Empezamos la casa por el tejado e hicimos ciudad solo a base de crear calles y direcciones de trafico, sin nada más.
   Nadie supo salir de la vorágine inmobiliaria y especulativa de tener únicamente al suelo como fuente de riqueza en su traspaso y transformación especulativa. Todos creyeron posible que hubiera Vacaciones todo el año para vivir de ello como si la obligación general de la humanidad es salir de casa a enriquecer los sitios de playa.
   Solo el cartón piedra se estableció como explotación económica posterior, sin que de este menguado pastel posterior quede ración alguna para ser probada por los viejos vecinos que, hoy por hoy ,solo son muertos vivientes en su propia ciudad, zombis sin saberlo y luchando por obtener peonadas, sin acertar con sus salidas en iniciativas empresariales que les son hurtadas y asfixiadas por monopolios cuasi feudales.
  Somos todos Arqueología pura, sin interés siquiera para nosotros mismos, incapaces de explotar propios recursos porque nos los han vendido y malbaratado.

Morir de éxito es en realidad un hispánico eufemismo de fracaso por imprevisión tras una fiebre exponencial de euforia al verse en crecimiento expansivo. Es final de toda flor de un día cuando se yerra en objetivos y planes; cuando se busca inconscientemente Pan para hoy y Hambre para mañana, o se abarca más de lo que se puede, o cuando se mete uno en oportunista negocio que es ajeno a su cualificación o preparación personal, compitiendo todos por lo mismo y actuando a la vez sobre el mismo filón o veta. Resumo: esto s’acabao porque nunca fue a ninguna parte y nadie usa neuronas para salir del pozo qu’está agotao.
Ciudades perdidas.- 
Hay quien cree que es cosa de la antigüedad y no del presente pero todo puede desaparecer  como sucedía en aquella magnifica película "La Leyenda de la Ciudad sin nombre" de 1969.
 Siempre me viene a la memoria cuando rememoro lo sucedido en la Oropesa del XXI y pienso en la evolución más desfavorable posible cuando se decante la realidad a que estamos avocados. No existe la eternidad para las cosas humanas ni perdura en el tiempo nada de nuestros sueños.
  Varados en la playa de pensar siempre en dedicar fiestas a vecinos y visitantes, como sempiterno slogan oficial en simplismo local que realmente antepone la dependencia y el agasajo a los de fuera antes que su propia supervivencia anual y residencial, pensando en que esa es la solución y modo de vida local.
   El Melting-pot o puchero de olla cultural, el crisol de razas que nos vendieron como lógica natural evolutiva de la humanidad no ha sido tal y como se preveia: un mestizaje de asimilación integrador y enriquecedor. Es como lo de la deslocalización y el mercado global : un caramelo envenenado. Creamos puestos de trabajo e importamos mano de obra, duplicamos censo y desaparecemos los que estábamos de antaño, pasando a la cola junto a todos los que, por lógica e imperiosa necesidad, nos adelantan en requerir ayudas y subvenciones. Dotaciones y recursos sobrepasados apenas cubren lo imprescindible y ahora...pintan bastos por el exceso manirroto de las finanzas públicas. Solo nos queda pagar y pagar, por nosotros y por los demás.
  Las imaginativas respuestas al punto muerto que observo solo pasan por sortear rifas de hipotecas y coches olvidando que la nueva vecindad, que hemos creado en este amasijo de calles y casas, por su edad, entre otras razones visibles como la de no ser activa laboralmente en su mayoría, está más cerca del gasto en consumo de servicios y prestaciones que del gasto productivo  inversor en dinero circulante como fluido revitalizador de una economía local "por todo el año".  
Nunca habrá solución de futuro si solo se piensa en Vacaciones y Servicios estacionales de ocio, creando un puchero recaudatorio de inmuebles para mayor gasto en consumo improductivo comunal. Aquí solo gana quien cobra tributos e igualas de obligado pago.
  En fin, que estamos en fecha de difuntos y hay que dar un recuerdo a nuestros antepasados. De la tontería del Jalogüin (Halloween) que es banal moda como aquella de bautizar niños con nombres de telenovela hablaré otro día porque lo que deprime es el importar tradiciones de otra cultura, por mimetismo simplón, dándole barniz laico a las nuestras, que ya existían de antiguo y así se convierten en insustanciales cuentos de disfraces, brujas y terror ligth, para gozo de madres paseando sus niños tan monamente vestidos,  lo que siempre fue cosa de ánimas y difuntos en sentido trascendente y respetuoso hacia ellos, para algunos con creencia en la otra vida para otros con recuerdo cariñoso en su memoria.












domingo, 21 de octubre de 2012


Cromos del Coyote.-
Quizá la gente joven desconozca que cuando algo se cobra en estampitas o cromos del coyote en vez de la moneda en dinero legal, es que posiblemente nunca pondrá en valor real el importe percibido. Lo del timo de la estampita es algo parecido, aunque no es lo mismo, pues la estafa reside en dar papeles sin valor a cambio de dinero porque el pichón cree que está ante una ganga de oportunidad en el canje. Algo de las dos cosas me viene a la cabeza cuando leo en prensa que cierto ayuntamiento del litoral castellonense – más al norte de nuestra localidad- el siguiente titular: V… acaba con las expropiaciones de suelo. A partir de ahora sólo adquirirá terrenos a cambio de permutas urbanísticas para evitar grandes desembolsos.
   Leer prensa a diario es llorar por no reír cuando se percibe como la realidad es tozuda en mantener errores y falacias, urbi et orbi hispaniarum, a conveniencia del Sistema municipal que se ha enquistado como dueño de todo lo que se mueve, auto colocándose leyes al antojo de sus fines.
   El artículo tiene frases geniales para justificar el que un ayuntamiento no use dinero para pagar y sí use estampitas como pagos del suelo expropiado: Una modificación del Plan general va a permitir que los propietarios de terrenos afectados que acudían a la expropiación forzosa, ya no van a ser recompensados económicamente -¿Quién le habrá dicho al tipo que redacta este articulo que un justiprecio expropiatorio es una recompensa?- por el consistorio sino que se les ofrecerá a cambio una expectativa urbanística, teniendo así el mismo derecho que cualquier otro propietario. ¿…?
    O sea, que ellos cobran impuestos en dinero, con recargo a un solo día de retraso, y pagan en expectativas de futuro. A mayor coña marinera del expolio legal se dice apostillando “ la solución aportada no es nueva y se hubiera podido aplicar desde un principio, durante los años que ha estado en vigor el PGOU, -como soy algo lelo me devano la sesera por entender a qué carajo viene ahora noticiar como nuevo una modificación de algo que nos dice que ya se podía aplicar pero que no se hacía- y en remate del despropósito auto complaciente del gran invento sigue “al ayuntamiento no le cuesta absolutamente nada, porque no tiene que pagar con dinero ni con terrenos municipales, sino que da una solución urbanística”
Eufemismos de la borrachera general con el urbanismo y los municipios con su financiación enmascarada de desarrollo del suelo. No se cansan de roer el mismo hueso y vender como progreso algo que quizá no supere el beneficio coyuntural, si es que lo tiene realmente. Aquí no solo no escarmienta nadie en cabeza ajena sino que se copia todo invento ajeno  para seguir trapicheando sin coste alguno ¿…? en la profundización de ese pozo de progreso que nos ha llevado a la bancarrota general. En estos campos nuestros de por aquí, sin ir más lejos, ya se lleva aplicando algo parecido a esos pagos en papel convertible en derechos, que algunos nunca verán realizados en su paso por esta vida porque el futuro, que era imparable, se ha estancado sobresaturado de presente roto por la crisis real.

 Quizá la siguiente generación lo pueda cobrar en algo tangible, si se encuentra el papel del abuelo y alguien responsable del futuro le quiere reconocer el pago comprometido por estos gestores que se saben impunes de sus decisiones y las consecuencias de sus actos en el ejercicio del cargo.  
   Lo dicho, CROMOS del COYOTE en una dirección (la nuestra) y solo aceptamos Boniatos en papel moneda de curso legal hacia la otra (la de ellos). Ingeniería legalista y monetaria de pillos que acentúa el riesgo de pillaje bajo subjetivo manto de existir previa causa por interés social o utilidad pública, que es la sola razón legitima para expropiar una propiedad privada.
    Eso de "sin coste alguno" es la auto mentira favorita por la que se coloca medallas quien solo mira por sí mismo sin velar por nadie más, olvidando ladinamente que la palabra ayuntamiento incluye a los sacrificados. Realmente se quiere decir que alguien lo pondrá todo, más que los demás y solo él,  cargando con los costes de la gratuidad de los algunos.
Expropiación versus confiscación.- hasta un iletrado en materia legal, como soy yo, puede alcanzar a distinguir la diferencia conceptual entre estas dos cosas entre sí y, de ambas formas de enajenar la propiedad con la de una simple compraventa. Se quiera decir o no, por mucho barniz legalista que se le dé a eso de expropiar sin dinero pagándole al propietario con expectativas, es todo un invento legal de nuestros días que roza la línea del fraude legitimado o seudo institucionalizado.  Pero eso sí, aunque yo lo perciba como error y abuso, es bien cierto que, hoy por hoy, jurídicamente, a base de jurisprudencias sucesivas, el asunto de canjear titularidad por expectativas encaja con la legalidad vigente.  
  La propiedad privada en nuestros tiempos de decadencia casi desaparece cuando se trata del suelo afectado por un proceso urbanizador. Cosas de la conveniencia social del momento que se ha esforzado por sacar jugo con las cosas de los demás. Y la coyuntura urbanizadora casi siempre aparece porque la comuna aprueba una iniciativa ajena al propietario muchas veces –no todos están por la labor de dedicarse a eso de las plusvalías- y la nueva situación no es siempre deseada, ni natural ni espontánea de los afectados, aunque se les llame interesados. (más bien son otros los interesados) 
  En esas estamos, poseyendo en precario nuestros bienes bajo una batería de normas que nos convierten en pasto del interés social o utilidad pública. Este interés o utilidad pública, no siempre evidente, es algo que nos puede caer como un mazazo sin avisar sobre nuestras cosas. Por ahí se ven puentes en paso elevado que no siguen enlace en carretera a ninguna parte, expropiados décadas antes de su paralización actual por colapso de su destino programado y ejecutado como de interés general. 
   
      Es penoso lo que ocurre, consumiendo recursos y territorio sin tregua ni limite, sobre todo si se le hace obligado al particular el cobrar la enajenación coactiva de su propiedad no en dinero de justiprecio sino en cualquier tipo de trueque urbanístico de esos que ellos solos se entienden y quizá ni saben si es realidad especulativa o voluntarista en el futuro (ha sido patético estos años ver a muchos aldeanos, contagiados de expectativas, hablar como profesionales del gremio sobre  metro-techo, volumetría,.. y toda suerte de especulaciones futuribles sobre el suelo rustico cogido en remolino político del desarrollo urbanístico que nos ha llevado a donde nos ha llevado).
 
Trampa Patrimonial.- La Propiedad y los propietarios siempre en precario.-  A pesar de ser formalmente un Derecho individual (art. 33.1 de la Constitución) resulta en la práctica, discutido y discutible, por más de uno. No solo por los amigos de lo ajeno que se bufan del derecho de propiedad apropiándose de cuanto les antoja sino que hay todo un cuerpo doctrinal filosófico de enemigos de lo ajeno que discuten y matizan ese derecho.  
  Siempre ha habido morbo de inquina y reticencia contra la propiedad privada y el propietario visto como un odioso objetivo a batir y abatir, no solo son los okupa quienes invaden propiedades alienándolas sino que incluso desde la misma Administración Pública se reciben puyas y bocados bajo técnicas legales coactivas; primero esquilmándolo con tributos por la simple posesión o herencia, después sustituyéndolo en su titularidad por lo que convenga a la ocasión. Nos creemos dueños de nuestras cosas y no es verdad, solo nos cobran por permitirnos usarlas, me decía con desengañada experiencia un convecino ya fallecido.
  A las genialidades revolucionarias decimonónicas debemos ideas de anti-propiedad tan simplistas como agresivas contra el derecho de propiedad privado, cuyos slogans todavía mantienen los jóvenes radicalizados, quizá sin entender del todo la caja de Pandora que abren en ese su berenjenal de agresividad social.
  Frases tópicas como aquellas de La Propiedad es un robo y La tierra para quien la trabaja, tan redundantes y demoledoras del estimulo por el logro personal a las que les ha sucedido hoy algo parecido a La  propiedad es algo relativo y transitoria puede robarse-confiscarse-expropiarse sin rubor  y la tierra (léase suelo urbanizable y no elemento de producción agrícola u otra actividad económica) es para el que se lo trabaja recalificándolo.  Ya saben "La tierra no pertenece a nadie, salvo al  viento.." que dijo un hoy ex-gobernante nuestro parafraseando a un jefe indio y ... tus bienes son para lo que disponga el ayuntamiento, me atrevo yo a apostillar a la vista de lo que hay. Pero en esto por paradoja eterna, como lo de las SICAV, la caza mayor se escapa viva y la caza menor se agota esquilmada.
  En suma el verdadero propietario de todo es la comuna y su "voluntad política" porque no hay nada libre de esa dinámica de planear continuamente negocios complementarios como añadidos a los declarados objetivos de utilidad pública. Verbigracia: Hipótesis: Un campo de golf planteado como interés público por dinamizador de turismo con añadido inmobiliario de construir x miles de viviendas para vender con lucro mercantil.
No es cosa de pelear contra la realidad porque no se puede pero, por muy legal que sea todo, yo sigo pensando en eso de los cromos del coyote cuando veo lo que ocurre en nuestro días por todas partes.

lunes, 8 de octubre de 2012


De Hidalgos, Villanos e Hideputas.- La Orpesa Sanchopancesca
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida, dice el refranero y la riqueza del vocabulario español permite significados diferentes o contrapuestos para una misma expresión verbal.  Entiéndaseme como se quiera, allá cada cual con sus entendederas, porque lo que afirmo, con mucho cuidado de no señalar a nadie personalmente, es el juicio que me merece la realidad tal y como la percibo dolorosamente.
Tengo yo como situación errada, y de difícil solución por andar obcecados en persistir en ello, a la anodina vida anual ciudadana de Oropesa. Andamos siempre suspirando por lo que no hay, soñando con el maná del forastero inversor o paganini que nos rente todo el año con un simple esfuerzo laboral de temporada. Quejosos siempre con bobalicón lamento por lo que echamos en falta y suspiro justificativo de lo inevitable en esperar que nos hagan las cosas desde arriba o quedarse sin nada porque no hay nada donde agarrarse, en color y calor civil, que vivifique al orpesí medio integrándolo en una comunidad con vida propia.
 Carencia grotesca de la que nunca saldremos mientras predomine la generalizada respuesta sanchopancesca a un estado de cosas que serían fácilmente corregibles o perfectibles, porque tan solo se sostienen por la incuria vecinal en no cambiar ya que es incapaz de crear, encauzar y dirigir, su propia vida social y comunal de otra forma. Y eso a pesar de que contamos con finanzas locales más que abultadas y sobradas, que no parecen destinarse a otro fin que su consumo sistematico en coyunturas y eventos.
-Lo has hecho demasiado largo para mí- se suele decir cuando no acaba de entenderse lo que nos dicen sobre algo. Es corriente abreviar en refrán o conseja lo dicho para simplificarlo: de donde no hay no se puede sacar, pero si se quiere sacar algo de algún sitio es imprescindible primero saber que hay que meter buena simiente.
¿Qué estamos sembrando en el futuro orpesí?  Exactamente lo que recogemos ahora: un año tras otro, recargado de fiestas que consisten mayoritaria o esencialmente en eventos musicales y botellones al aire libre. Adolescentes casi impúberes suspiran imitar a sus mayores por alquilar un almacén como sitio donde retozar y refocilar, in private o Club Privée,  las fiestas de Octubre porque las hemos convertido en eso, la ensoñación juvenil de una priva colectiva.
  No contentos con ello institucionalizamos como festejo en un mismo punto la barahúnda, hasta casi las 6 de la madrugada, de tres empresas seudo discotequeras junto a las casetas de tapeo hostelero. Eso sí, a pleno volumen después del baile oficial para no molestarse entre ellos (los festeros) que se contra programan, pues tal parece que no importa a nadie el resto, solo hay que molestar a los residentes –algunos disimulan, otros se ausentan, o cínicamente simulan aparentar comprensión y gozar con ello - que ven malbaratada su vida, tenidos y aturdidos como putas por rastrojo en su propia morada, durante cerca de una decena de noches seguidas.
  Andamos por la quincena de festejos en Octubre sin ruborizarnos en gastos y fastos solo por aquello de considerar la escalada en aumento como una meta de perfección. Taza y media si no quieres caldo. Metemos en programa una semana añadida, que se llamó cultural en su día y que hoy apenas es simple campeonato de guiñote en un bar, solo para tenerla liada tres fines de semana porque parecen faltar fechas disponibles para tanta tradición.  
   Creamos las casetas, se dice, para evitar las molestias en la población sin conseguir erradicar la molicie autóctona que gusta de aislarse en los casales y peñas, a veces salpicando las calles de algún exceso y solo conseguimos el peregrinaje callejero vocinglero desde ellas hasta un centro concentrado de ruido generalizado, que abre al aire libre hasta el amanecer, basado en el consumo responsable de alcohol ¿?.
  Lugar campamental en descampado incontrolado e incapaz siquiera de coordinarse entre ellos, moderando y atenuando volumen, ni siquiera de hacer volver al buen redil del grupo  a esa barraca disidente en donde un despendolado obseso de los decibelios, que compite deslealmente con el resto,  domina sonoramente el cotarro. Espacio  pomposamente llamado Recinto Ferial donde acude la contorná de forasteros, ansiosos de hacer un remedo de una ruta bakalao a costa de Oropesa.   
   Es pensamiento de hideputas, más que de villanos, pedirte paciencia o aconsejarte que te vayas de tu propia casa esos días, justificándose encima con una sonrisa de sorna. El Argumento es de antología del disparate, basándose en que en todas partes pasa igual y  que es como si fuera fiesta oficial porque se introduce en programa; Así que todo ello te obliga a que debes transigir con el tener y sostener la demencia de ese estar insomne ocho noches seguidas, torturado  en tu casa con ese volumen de ruido hasta las 6 de la mañana, siendo que en su final están presentes en la zona poco más que solo los agentes de la autoridad, sumándose con la plantilla de camatas y clientela de cuatro boniatos de mariachis del DJ.
     Hoy he contado al cierre de las 0545, entre agentes policiales y personal de limpieza municipal, más gente que el aforo clientelar de la zona a horas de la última copa. Y el baldeo de maquinaria ha seguido hasta pasadas las 0700 ¿De qué va esto?
Lo quijotesco del asunto.- Condenado a no recibir nunca respuesta ni solución, no hay razón para callar. No queda gracia ni arte en el tintero como para sacarle virtud ni provecho a las desventuras del asunto. Nada hay de quijotesco en mi crítica ni nada tiene de cómico lo de este grotesco sainete musical de tocar pelotas mortificando orejas, que no llega a opereta bufa por quedarse en astracanada o chabacanería.  Nadie quiere poner orden y concierto, educando a la ciudadanía en saber diferenciar netamente La Fiesta de una transgresión sin sentido.
  Repugna la soledad y desamparo en que quedamos los pecheros viendo como prevalece la satisfacción de unos pocos individuos descentrados por el vapor del alboroto auto inducido en sus vidas.
  No hay modelo social a seguir y se imita lo chusco en todas partes.- Las elementales normas de convivencia, respeto y cortesía social, se maman en el seno de una sociedad adulta y formada, cuyo poso educativo descansa en el ejemplo de sus mayores y la excelencia de sus mejores.  Lamentablemente el signo de los tiempos es el buscar un igualitarismo de todos por el bajo nivel y la deserción moral de quienes debían corregir y formar estilo cívico pues andan en derrota frente a la mayoría bullanguera y asilvestrada.    
  No hay mucho en lo que apoyarse para corregir el gusto por el exceso como expresión popular de festejo patronal, máxime cuando todo se auspicia desde la misma autoridad consistorial con el consentimiento de todos sus representantes pues no hay grupo político que muestre la mínima sensibilidad hacia los vecinos de la zona que ya les han hecho llegar su desagrado por escrito; No hay esperanza de obtener modificación alguna que permita a esos vecinos el recuperar su derecho al descanso y a la intimidad domiciliar vulnerado por este anómalo castigo; ni como sentimiento de orgullo quedan hoy los hidalgos como tales por obsolescencia del concepto y del título, los villanos que medievalmente eran simplemente los lugareños de una Villa han derivado en palabro peyorativo para calificar a los malvados del cine y a los toscos lugareños.
     Lo otro, lo de hideputa, es subjetivo, puede ser bueno o malo según y cómo se diga. Al buen callar llaman Sancho no es mal consejo en muchas ocasiones pero en estos temas yo me siento hideputa por decir solitariamente en público lo que nadie parece compartir en queja, pues creo firmemente que para mejorar Oropesa hay que reconducir el modelo de fiesta a algo más ponderado, mesurado y participativo, menos molesto y más creativo, que el simple aturdimiento noctívago del botellón o el reparto gratuito de vituallas. 
-¡Oh hideputa, bellaco, y cómo es católico!-Decía  Sancho Panza en el Quijote cervantino al tomar un vino por parecerle en extremo bueno y agradable, pero recriminado por decir tan gruesas palabras -respondió Sancho- que confieso que conozco que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle