Mentiras de Verano.-
Leer prensa en verano es dudar sobre si nos falta un hervor social en casi
todas partes. La falta de noticias enfatiza anécdotas que apenas pasan nivel de
ocurrencias, sucedidos inanes, tontunas o perogrulladas. Una localidad noticia
que recuperan para festejos una Reina y Corte de honor tras 8 años de no tener
esa figura en el pueblo. La nueva reina, a la que supongo escasos 18 años, dice
candorosamente que era una ilusión que tenía desde pequeña, lo que si le
restamos 8 años sin reina visible quiere decir que el impacto visual de su
niñez por la figura festera fue casi como el de san Pablo, cayéndose del
caballo camino de Tarso pero apenas tras nacer o a muy poco de lo que antes se
llamaba tener Uso de razón.
En todas partes el modelo festero está agotado por varias
causas entre las que no es la menor su dependencia de la caja comunal y del voluntarismo, o capricho, gestor político municipal. No hay calor popular que sustente y pague
las programaciones festeras por sí solas, ni tradición actual original y propia
de un lugar digna de tal nombre porque las más de las veces, en los más de los
sitios, se basa en una antigua gamberrada o travesura por aburrimiento, aunque
todos aspiren a eso de Bien de interés
no-se-qué que no acabo de entender para qué sirve. Oropesa tiene la
peculiaridad de que, p.e. en Octubre, se cierran locales comerciales en fiestas
precisamente para irse de vacaciones fuera.
Pero tomemos ejemplos de fuera que resultan más didácticos. Así
la Tomatina que hoy es Industria y
reclamo turístico poderoso que concentra miles de personas foráneas, pero que
nació de una astracanada al tirarse tomatazos unos pocos ociosos desocupados,
y es exceso por el que se ha llegado a importar de otro pueblo miles de kilos de tomates (y a vender, que ya es delito, una cosecha
entera tan solo sembrada para ese fin de tirarlos)- LA DEMENCIA SOCIAL consiste en que Se compra miles de kg de
alimento tomatero solo para tirarlos desde camiones al suelo y de ahí, los que
los recogen se los lanzan entre sí para ensuciarse mutuamente. Después de limpiar
calles y gente derramando agua y dinero municipal sanseacabó. Pero les funciona y
se vende el producto internacionalmente con gran envidia de muchos que no consiguen dar con algo
original en atrayente turístico. Como no hay tontuna sin imitadores apareció en
otros sitios la poalá (tirarse cubos
de agua), hoy desacreditada por aquello de la corrección política sobre uso de
agua como bien escaso por sequía; la
Enfariná (harina) empolvar hasta la coronilla al personal y Batallas de
Vino o Flores, o a cohetes borrachos, que con mayor o menor fortuna se sostienen en alguna parte. Foc i Fum (fuego y humo) con ruido y amnistía de conducta cívica, empalmando noche-día para desespero de quien debe trabajar al día siguiente.
En suma la radiografía del exceso impera por doquier como
esencia de fiesta. Gastronomía simplona aparte (pa
i porta-sobaquillo y guinnes de
lo que sea, pero gratis), vacas y toros sin torero ni picador (solo espectadores con inconfesada ansia de visionar algo gore),
casi todo pasa por un repertorio flatulento de usar una lucha ficticia como
diversión en plan viaje a la niñez y algún anacrónico asunto de pompa, boato y
circunstancia, banda musica-charanga y disco móvil sustituyendo a la gramola del añejo pasodoble, con aromas de ciudad en vacaciones porque uno se aburre de no
tener que ir al trabajo, asustado por tener todo el día por delante y hay que entretener a los niños cuando no hay playa. Viejos
y adolescentes (más de uno que de lo otro) son el aforo habitual de las jornadas. No da para mucho más el tema.
Eufemismos,
verdades a medias, silencios de ocultación.- En este afán festero si no hay
fiesta oficial se la monta uno con tal de que haya hueco en calendario y los
municipios se entregan ávidos al nuevo maná de montar eventos, que auto
publicitan en periódicos como si les fuera la vida local en ello, pero entre
titulares propagandísticos se desliza alguna bola o trola digna de la cárcel de
papel: seguimos con ejemplos foráneos para no hurgar heridas propias. Por ahí
se estima en casi 200 y pico mil los asistentes a un festival músico-
apologético cultural del porrete y el reggae (música jamaicana de los 60) entre algo de más enjundia intelectual
que, al parecer, consiste en un foro complementario entreverado filosófico y estético
de actos paralelos, envueltos en cáñamo y colores jamaicanos. Luego viene lo
del retorno económico para la localidad y toda la casuística de que sarna con
gusto no pica o en ultra localismo de patria chica “chínchate que tu no lo
tienes y yo sí”.
Fiber, sounder, etc. y todo anglicismo inventado
como nombre grupal (estamos colonizados
musicalmente) es la etiqueta que
identifica a los forofos de estos motores de economía local y sigo sin entender
el tema seductor de las apreturas y calores en una campa descampada donde los
watios dominan la noche o el placer de amontonarse en colas y aglomeraciones sofocantes.
Volumen de personal sobrevenido que es una tercera
parte de todos los habitantes actuales de la Provincia, desde luego son más
gente que los que viven de fijo en la propia capital. Aumento descomunal sin
duda, pero mayor si se considera que se concentra en un solo lugar durante una
escasa semana de semi-acampada generalizada, lo que aunque no sea cosa que me
ataña ni importe me hace inevitable el preguntarse ¿se necesita tal romería descomunal migrando por pocos días para
levantar una economía local? ¿Beneficia a todos o solo incomoda a la mayoría y
lucra a algo más que pocos? ¿Hasta cuándo soportaran los vecinos de todo el año
la presión ambiental distorsionadora de aguantar un evento de ese tipo por cada
mes de verano? Mejor no preguntar cuando nadie quiere saber la respuesta
sino más bien imitar el filón veraniego de ofertar ruido, consumo y alegría
porque sí (de paso ya se sabe: al ave de paso ¡cañaso!).
Es tonto no copiar lo que funciona aunque eso sea
arruinándose a la vez los del exito original y los copiadores, al competir todos por lo mismo al mismo tiempo (lo que es más tonto todavia) y en tiempos de
franquicia global donde no hay que ir a ninguna parte para encontrar algo diferente uno ve fotos de festejos y puede cambiarles año y nombre de
localidad entre sí, sin faltar a la verdad en esencia.
Por cierto,
si andamos inmersos social y mayoritariamente en vida civil descreída y en algún caso
por algunos en plan como sociedad laica beligerante contra los creyentes en lucha decimonónica que creíamos superada, ¿porque nos enloquece
conmemorar civilmente los santos patronos de forma tan poco acorde a sus
orígenes y fundamentos?. Claro es que las Vírgenes
de Agosto son una antigua cristianización de las paganas fiestas de
recolección celebrando la cosecha y ahora se disimulan bajo homenajes al
Turista y otras justificaciones semánticas de hacer el Agosto y el actual Dios del sacro Mercado-Consumo.
El año son
4 estaciones y 12 meses aunque se piense solo en la parte que se quiere.-
No es cosa de la cigarra y la hormiga sino de
realidad virtual. Por aquí se alarga horario nocturno en una hora más de julio
a septiembre por ser municipio turístico y en fiestas otra hora más. Si quieres arroz ¡toma nísperos Catalina!
¿la noche nos confunde como a aquel gigoló antillano? Vacación y Verano no es lo mismo pero les da
igual a todos, Viaje también empieza por V, como voto y vodevil o verbena, dejaremos para después del estío la B ya
que aunque suena igual no significa lo mismo, por si entre anhelados puentes y
fiestas de guardar venideros, al final ya no queda nada que rascar pero
entonces descubrimos que si hay algo por lo que pensar.
Allí eso de los nomadas acampados, aquí seguimos con Fiesta de la Espuma al
acabar y ¡¡ mujeres gratis!!. A veces me parece estar en la ciudad Peter Pan, que como el niño rehusaba crecer y dejar de ser aldea pues no otra cosa es el mantenerse año tras año en una ficción de aparentar ser hormiga veraniega y chicharra el resto del año, siempre en fiesta, siempre en ruido, siempre en gasto improductivo, siempre enredados en simples cosas de pueblo a pesar de sobrepasar las decenas de miles de residentes y necesitar horizontes de construir futuro más ambiciosos y amplios.

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