miércoles, 22 de agosto de 2012

Necesidades sociales. No todo es dinero


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Las necesidades sociales.- recomiendo vivamente que se lea por curiosidad la tesis de la Pirámide de Maslow sobre las Necesidades de las Personas en su motivación personal y la jerarquía de estas necesidades humanas, agrupadas por prioridades y distintos niveles de satisfacción para poder llegar a la aspirada autorrealización personal. Quizá así se entienda mejor que la palabra social es algo más que dinero cubriendo enfermedades, pensiones, prestaciones, subsidios, servicios o ayudas y toda suerte de cuestiones económicas para la vida individual de cada cual; apoyo económico con dinero público para el cultivo de aficiones y asociaciones como obligación del Estado para con uno, por el simple hecho de nacer, como si todo saliera de los impuestos y nada fuera cosa de la propia vida de cada cual.
 Según Maslow las necesidades sociales de la persona son las relacionadas con nuestra naturaleza social:
  •     Función de relación (amistad)
  •     Participación (inclusión grupal)
  •     Aceptación social
  Tal vez era de esto, como insatisfacción humana por la frustración o carencia de esas necesidades, cuando hablábamos del Síndrome de Oropesa   (término que fue acuñado en 2009 por un siquiatra castellonense, y que se publicaba en prensa en febrero de ese año, describiéndolo como el cuadro de desarraigo observado en foráneos españoles, resultado directo de habitar en un lugar hostil, inhóspito, aislado, sin recursos sociales de apoyo, sin servicios y sin calor humano. En suma, se decía que el síndrome era consecuencia de la incapacidad de los ciudadanos que allí viven para integrarse o para encontrar una red social de sostén diseñada a escala humana.)
  Aunque en aquel año, y en aquel artículo periodístico, se responsabilizaba de ello tanto al boom inmobiliario como al crack financiero, y castigados por la etiqueta colocada en injusto sambenito de Oropesa al calor del momento, hay que decir sobre ese síndrome que no es solo cosa de Oropesa sino efecto y problema de un asunto corriente y generalizado en este mundo litoral veraniego residencial por toda España, que yo personalmente ya había observado en los 80 con un jubilado madrileño que retirado fue a Mallorca pensando en un oasis geográfico para su vejez y se sentía desnortado y desorientado, cada vez más aislado y desconocido por perdido y desengañado en su nueva ubicación.
   Ese mismo año 2009, escribí un articulin de opinión sobre el tema, ampliando el síndrome de Oropesa al de Orpesa también, por considerar que referido solo al desarraigo del foráneo no se incluía otro efecto colateral, también existente, de destrucción social sobre la vieja Oropesa autóctona, que desaparecía engullida por el fenómeno de transformación social destructivo de lo viejo destinado a ser sepultado bajo el peso del crecimiento por el crecimiento, sin sustituirlo por nada vivo y nuevo, ni poder servir su sustrato de acogida o base de lo que no nacía.
   Lo cierto es que la causa real de trasfondo de ese problema humano está en olvidar que una ciudad es asentamiento humano y lugar habitado por una sociedad en interrelación humana,  más que acumulo de casas y planes u ordenamientos de urbanismo. En manos de políticos (color que sea) y con una sociedad civil débil y lábil  todo se basa en repartir y gastar dinero porque nadie cree en que la vida es algo personal de esfuerzo y mérito al margen de lo oficial y sus disposiciones legales. Nadie sabe ni quiere hacer otra cosa para  salir del desarraigo comunal en donde todos somos forasteros de la propia ciudad que habitamos. 
  Aun estamos escondidos del mundo real bajo el feroz individualismo mediterráneo de una cultura social auto encerrada en propia casa y familia, incapaz de ponerse en el papel de los demás sin dar ni  siquiera el consuelo de escuchar o compadecer pero siempre esperando recibir de lo público a la menor ocasión o petición; no se puede vivir sin el contacto humano, sin servicios públicos, sin asistencia, amigos, vecinos o conocidos, por muy buen paisaje y  dotación privada que se tenga dentro y encerrado en propio domicilio, maset o castillo, en resort o corrala de vecinos, porque a corto plazo la no inserción social desequilibra a la persona haciéndola repudiar a su entorno.

  No son las definiciones de Maslow más que unos folios, basta una consulta de wikipedia en nada parecido a un típico libro de esos tan pesadísimos en pseudociencia de auto logro o ayuda, ni es una filosofía pesada de leer o digerir en lenguaje científico inentendible sino que es amena descripción de sabiduría parda (la que todos deberíamos tener por experiencia propia y ajena si observáramos y aprendiéramos de la propia vida), puesta en escrito de manera científica, lógica y académica, muy útil para quien no lo conozca, ni le asuste leer algo más largo de un e-mail, un SMS, alguna serie de mensajes Twitter o lo habitual del Face-book que no dejan de ser un bosque donde esconderse bajo apodo en vez de relacionarse cara a cara.
(no canso más con tanto spanglish de moda trending-topic ni otras modernidades tecno-sajonas porque ni lo domino ese mundo ni me motiva como para sumarme a la desculturización tecnológica que pienso ello supone, al embobarse en plan grafiti pizarrero muchos opinadores sobre lo divino y humano, debatiendo bizantinamente sí, pero en monosílabo de teclado con abreviaturas y limite de espacio)




Muerte social.- El palabro inglés Feedback (conjunto de reacciones o respuestas que manifiesta un receptor respecto a la actuación del emisor, lo que es tenido en cuenta por este para cambiar o modificar su mensaje) es el que mejor define la muerte social que para mí es estar vivo sin notar que estás relacionado con tu entorno humano, por ser un perfecto invisible semi desconocido o indiferente para todos. Alguien cuya baja física tardará en ser notada por no ser echado de menos por nadie aun tiempo después de no verlo por la calle y como el sabido titulo de película Nadie hablara de nosotros después de muertos, ni siquiera al poco de ese  efímero minuto de gloria que todos cifran en salir por los papeles, ser entrevistado o salir en tv, todos sabemos que la muerte definitiva es el inevitable olvido aunque se reciban honores en vida.
¿Quién sabe vida y hechos del personaje local a quien se dedicó una calle? ¿Sirve de algo dar o quitar post mortem esos nombramientos de hijo predilecto? ¿Queda estatua sin irrespetuosa cagada de palomas? ¿Alguien se lee las placas conmemorativas aunque no estén en latín? ¿acaso queda recuerdo en la propia familia tras tres generaciones?
   El objetivo de logros patrimoniales como necesidad humana de posesión de bienes y comodidades es una trampa para incautos, solo sirve para pagar impuestos (hipervalorado a efectos tributarios para financiar a la administración manirrota que  recorta solo en una dirección porque no encuentra otra solución mejor que cobrar más y dar menos y  ser objeto de social acoso feroz por figurar nominalmente como rico aunque no obtengas rendimiento de tus bienes) y tras pagar varias veces por lo mismo ( al comprarlo, al tributarlo, al enajenarlo, al conservarlo, al mantenerlo, al heredarlo o donarlo, al revalorizarse, al...)  el resultado final es siempre el mismo...todo se deteriora, pierde la diferencia entre valor y precio, y uno acaba siendo el más rico del cementerio.

No hay mejor reconocimiento social que el recibir inopinadamente una muestra individual de  Feedback dándonos su opinión o parecer sobre algo que hemos realizado en forma pública. No importa que el juicio sea en positivo o en negativo, el hecho necesario es conocer el efecto producido en los demás por algo nuestro para corregir, mejorar y cambiar o perseverar en el objetivo buscado o pretendido cuando uno se relaciona con ellos.

   Para mi fortuna y autentico placer (verdadero pago reconfortante y motivador)  hoy he recibido una inesperada visita de alguien desconocido y forastero que deseaba transmitirme su valoración por leer alguno de mis libros en obra de aficionado sobre historia local orpesina.  Formaba parte de su interés leer algo sobre Oropesa pues tras la guerra civil, entre púber y adolescente, vivió algunos años aquí a pesar de su origen castellano-manchego por forzadas circunstancias familiares que no viene al caso detallar.
   Circunstancia coyuntural de su pasado que le ha llevado a ser un permanente orpesino anual algo diferente de eso llamado turista-visitante-2º residente temporal, emigrado, asilado o asimilado medio pensionista en avecindamiento de un lugar. No sé definir como debe llamarse a esta hibridez de quien se siente a la vez sentimentalmente ligado a dos patrias chicas. Qué lejos queda esta ciudadanía orpesina voluntaria, nada honorífica sino sentida, de esos conceptos de Inversor- Comprador-Usuario- Consumidor, e incluso de más de alguno que pasa por ser de soca o raíz. Educado y motivado por la investigación y los temas culturales es de agradecer su esfuerzo por localizarme y su comunicación en particular opinión sobre la amenidad de los libros leídos.




     Gracias Sr. Domingo Alberca, pues me has dado el pago que busco con mis afanes de aficionado al elaborar y divulgar mis trabajos ya que , aun coincidiendo en dar por inevitable la generalización sobre el desinterés y desmotivación cultural que existe por todos los mundos posibles de alrededor, absortos y sumergidos en época de maquinitas y titulares deportivos o cotilleos tipo sálvame de luxe,  solo por conocer una sola vez el simple hecho de haber captado cierto interés y no defraudarlo con el producto, es alentador para mí pues  me gratifica enormemente y eso me reconcilia con el presente dándome motivación en perseverar sobre los objetivos buscados por mí y que tengo como finalidad cuando trabajo sobre ello.  

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