jueves, 21 de mayo de 2015

La Cándidez, el Panfilismo y el Tancredismo

Cuando un Candidato apela a la Candidez de los ¿indecisos? votantes argumentando que si no gana él vendrá el caos con los otros que le rivalizan, no está actuando de Cándido sino de Pánfilo y mejor le hubiera sido que su asesor de campaña le hubiese aconsejado hacer de Don Tancredo en esta charlotada cuatrienal del Juego de poltronas municipales que en conjunto se parece a la Banda cómico-taurina del Empastre (valencianismo que no significa Empaste sino Estropicio o amasijo en revoltillo de cosas con resultante cuasi escatológica)
 Fue Luis XIV quien decía aquello de que él era el Estado personalizando toda virtud en sí mismo y después murió igual que su hijo Luis XV que se creía tan que se pensaba inmejorable puesto que después de él vendría no ya el Caos sino el Diluvio …y no vino el Diluvio tras de él sino otra cosa para su heredero Luis XVI . El Juego soberbio y vanidoso de engreimiento personal lleva a la imprudencia intelectual; el Conmigo o contra mí, es miedo más que Poder pues se olvida de que uno también puede ser Indiferente o prescindible, o recambiable…hasta para sus incondicionales.
De niño me llevaron a un espectáculo tipo El Bombero Torero y no paré de reírme espasmódicamente cuando mis mayores me hicieron leer la matrícula del coche que hacía de picador en la bufonada: Era KK-P2 y pese a mi candidez infantil lo escatológico siempre despierta humor pues es sabido que los niños conectan los ojos con el cerebro mejor que los adultos.   

Lo dicho, cambia de asesor y personaliza tus logros como méritos sin exponer tu temor a los demás que vengan pues solo teme al caos quien  no cantaba aquella canción cuartelera de Viva el Follón bien “organizao” porque con ello unos currelan y otros viven bien. Y es que para muchos lo que se teme es que el reparto de esfuerzo y canonjía cambie de mano en vez de prorratearse por igual. 
Lo digo sin acritud y sin animo de señalar a nadie por mejor que otro.

1 comentario:

  1. Gracias por traerme a la memoria la banda del empastre y esa matrícula KK P2. Mi padre también me dejó el grato recuerdo de llevarme a la plaza de toros en mi pueblo. Epila. Muy cerca de la AGM. Por esos mismos años 70.

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