Emitir
juicio de normal-anormal-subnormal sobre algo, o alguien, es matiz subjetivo de
cada cual y lo que puede ser tomado como insulto por los afectados para otros
es simple definición objetiva ante eso de “por sus obras los conoceréis”.
Aparece en
Programa un evento llamado La Cagá del Manso (la cagada del cabestro) que pese al título, que parece sugerirnos
un dramón de opereta en la que un malvado mete la pata, lo cierto es que significa
literalmente lo que se anuncia; Una defecación al gusto escatológico de moda pues
se trata exactamente de apostar en que casilla de un enrejado caerá la plasta del
animal capado con cuernos. ¡No va más, Mucho divertido! Tan
alto nivel de juego de azar cabe suponerlo con jueces de línea y arbitro uniformados
para resolver conflictos de encasillado ya que la hez en sus modalidades
dura-blanca o semilíquida podría plantear dudas en su caída gravitatoria libre
salpicando fuera del rectangulo.
Esto
se merece un capón se mire por donde se mire, por más que en la homilía del
Alcalde expresa su deseo de que (sic) “sirva
de escaparate para mostrar a todos los que nos visitan nuestros valores, costumbres, así como la
proyección de nuestro municipio”. Mejor no me
incluyan en este retrato sociológico y ahórrenme el bochorno de identificar
cultura con esto o hablarme de propiciar espacios para el encuentro y el
esparcimiento como si me hicieran un favor sitiándome en mi domicilio con esta
densa aglomeración de DJ,s, codo con codo (altavoz con altavoz) bajo la ventana
y permitiéndoles ejercer su arte hasta las 5-6 del amanecer como castigo
continuado durante 2 semanas seguidas empalmando fiestas en gran macro-puente
discotequero a modo ruta del bakalao concentrada.
Mientras cada año se repita institucionalmente (políticamente)
la medianía de una misma cantinela de simplismos en retahíla, queriendo dar a
lo anormal categoría de tópicos y típicos tradicionales en esencia de identidad
especifica propia, nunca obtendremos la normalidad que permita hablar de
felices fiestas. Es memo relacionar el ajetreo del verano con el exagerado relajo
en desahogo de los festejos de Octubre como si toda la localidad estuviera sin
vacacionar en verano o sin trabajar en Octubre; es bobo mezclar dedicatoria en agasajo
a vecinos y visitantes ¿Cuantos hay por octubre? Es ingenuo hacer un llamado en
abstracto a la convivencia, la educación y la tolerancia cuando se auspicia y
propicia barra libre de horario y exceso; es paripé hablar de implicación de peñas
cuando ni se conocen ni figuran en nada digno de resaltar siendo que el mayor
patrocinio de actos viene de las 3 casetas de disco-bares ¿son esas las peñas?
Lo
bueno si breve es más bueno; lo malo si breve es menos malo: Condecorar al
Concejal y darle vacaciones a ver si medita sobre lo que es normal y lo que no
es. No solo de copiar vienen las genialidades. Lo de tirar 51 carcasas (una por
cada año desde el retorno de la Imagen de 1619 que ocurrió en 1964) es
ponérselo muy difícil a las generaciones venideras pues llegará el computo a
obligar a una semana de bombardeo pirotécnico.


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